"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

domingo, 6 de septiembre de 2009

...de Hielo y Fuego...

Jamás me han gustado los veranos.

Entendedme, por supuesto que mu gusta la parte de las vacaciones, y no tener que madrugar, y poder irse a la playita o la piscina a bañarse de vez en cuando. Es la única parte del año en que podemos decir que somos "libres". Lo más libres que se puede ser en este mundo y en estos tiempos, quiero decir.

En cierto modo, también es eso lo que me repatea de los veranos. Demasiada "libertad". No me malinterpretéis, tampoco es que quisiera que hubiese clases y trabajo todo el año, pero yo me desconcierto mucho en verano. Al llegar éste, todos son libres de irse al pueblo cuando quieran, y claro, los amigos se desperdigan a la primera de cambio, y a lo mejor los ves dos días en agosto, o sólamente os reunís al final de todo.

Tampoco tengo hora para levantarme, o no la suelo tener a menos que quede con alguien por la mañana, lo cual es muy raro. ¿No os ha pasado alguna vez? Uno acaba trasnochandotodo lo que no puede el resto del año, y después tu cuerpo no sabe a qué hora despertarse y a qué hora
descansar. Me pasa todos los veranos, que llega un momento en que no me puedo dormir hasta las 3 o las 4 de la madrugada, después me levanto a las 8 o las 9 por caprichos del señor, para volver a sobarme a las 4 después de comer.

Y otro punto aparte, pero en mi opinión menos importante, el calor. No va con mi naturaleza, supongo.

Me gusta el otoño. Comienzan las clases o el trabajo, veo de nuevo a mis compañeros de fatigas, tengo una hora a la que levantarme, así que el sueño se me acaba ordenando haga lo que haga. Empieza el frío, me puedo volver a poner esos abrigos gigantescos que tanto odias, y disfrutar del confort de acurrucarme bajo unas mantas y no moverme de allí, y salir a la calle con la braga al cuello y el pelo largo que no te gusta. Siempre he pensado que soy más niño que adulto, así que supongo que el otoño me gusta porque es la época en que esperamos con ansias la Navidad, y los lobos pueden aullar con orgullo "Se acerca el Invierno". Y eso me gusta esperar en ésta estación.

Y lo bonito del invierno siempre es esperar la primavera. esa es la verdadera época de renovación y esperanzas que esperamos todos, para volver a esperar que llegue el verano con su libertad.

Pero en verano nunca espero a que llegue el otoño, aunque no vea a mis amigos o duerma a trozos. Esa adictiva libertad me llama, y no me deja pensar. Pierdo mi lógica, mi inspiración, mi orden, por así decirlo.

Me gustan las tres estaciones en que esperas con ansia la posterior. Supongo que es mi verdadera naturaleza. Esperar a algo. Siempre espero para ver aquello que me depara el futuro, y cuando llega, nunca sabe igual. Cuando vivo la primavera, no la disfruto tanto como esperaba. Me gusta pensar que por eso soy de naturaleza soñadora. Lo que más me gusta de una viaje es esperar que llegue al destino. Y para ello tengo mi orden y mi paciencia. Según cómo se mire, a lo mejor sólo soy un amargado que no sabe disfrutar de los momentos en sí, y que jamás estaré satisfecho con la realidad inmediata.

Me gusta el frío. Me gusta "congelarme" y esperar. hacer las cosas despacio, con orden, que todo llega, disfrutar del viaje soñando con las maravillas del futuro, que ya llegará.

Por ésta y muchas cosas más, ahora sé que dimos un buen paso. Podríamos decir que yo soy... de hielo. Me gusta el frío, la espera por muy larga que sea. Y hay quién dice que no cuento las cosas, o me guardo mis sentimientos para mí. No me gusta que se note si estoy mal. Tal vez por eso me ría siempre tanto. Tal vez no sea así en realidad.

Y tú... eres fuego. Te descontrolas fácilmente, odias el orden y todo lo que se le parezca, eres libre como el viento, atiendes a sus designios y te extiendes a placer... No esperas a nada, sólo consumes, eres risa y alegría, y también riñas y jaleo, como... un incendio. Eres verano, y yo el frío y callado invierno.

No te culpo a tí de todo. debemos separarnos para que no consumirme yo, y que tú no te apagues.

Yo seguiré esperando la primavera, esperando a derretirme con los primeros rayos de sol y que surja algo nuevo. Quién sabe... tal vez me quede esperando, y esa primavera perfecta no llegue nunca, o que al llegar ocurra lo que esperaba, que me derrita, me consuma, cambie, mejore, empeore, sólo el viento lo dirá.

Y aquí se separan nuestros caminos. Yo seguiré buscando ése sendero frío y angosto que me lleve hacia aquel lugar que me corresponda, y tú seguirás crepitando en tu camino, avanzando rauda. Sí, tienes razón, yo tampoco entiendo todavía cómo nos unimos, nosotros, hielo y fuego. Tal vez esperábamos encontrar juntos ésa primavera. No llegó a ser una canción, pero dio para unas cuantas páginas, ¿no?.

Es hora se seguir otro camino, empezar otra historia, sí, una nueva. Sólo el viento dirá si nuestras sendas volverán a entrecruzarse.

Has elegido el camino del bosque del verano, sigues a tus verdaderos compañeros de senda, consume ésa energía que tienes, ésa felicidad, ésas risas ardientes, pero en tu clima. Tal vez cuando yo encuentre la costa... me derrita, y pueda salir afuera de mi glaciar, y salir al mar, avanzar, nadar, sumergirme... para después salir de las profundidades, deslumbrarme con el atardecer y volar... ¿Quién dijo que las tortugas no podían volar?

Buena suerte en tu camino. Que encuentres a tu manera ése Sueño de Primavera que todos ansiamos.

Pero bueno, seamos optimistas :)

Ésta es mi historia... y tú ya no formas parte de ella. Ya aparecerán más personajes, más giros argumentales, nuevos escenarios y algún que otro dragón.


P.D.: Nunca te conté qué era el Sueño de la Tortuga. Tal vez fue mejor así ;)

He vuelto, y con más ganas de escribir que nunca. Cada vez veo más cerca al Mimo, al héroe y al león. Y escribo escuchando To Zanarkand de nuevo :)

domingo, 12 de julio de 2009

Lluvia sobre los hombros

Plof, plof...

La vida es muy dura.

Digo dura por no decir tocahuevos. Cada vez que tienes algo construido, la vida misma se encarga de destrozarlo, o por lo menos de aboyarlo un poco. Qué gusto da salir a la calle del universo y ver el reluciente descapotable de tu estabilidad. Pero cuando te acercas a salar dentro del coche por encima de la puerta como en la spelículas de los 70, te das cuenta de que hay arañazos en el retrovisor, el cláxon está desafinado, hay una rueda pinchada y unas palomas te han dejado unos regalitos en el asiento de atrás.

Plof, plof...

La vida tiene muchas facetas para hacerte ver que ella es quien te controla. Si quiere que suspendas un examen, por huevos que aunque estudias hasta los pies de foto de todo el libro, el profesor te preguntará por la conclusión de la excursión de hace dos meses.

Dejémoslo en que es bastante "irónica". Si tomas la iniciativa y
consigues tomarle el pelo, la vida se sentará y esperará pacientemente hasta que tenga la oportunidad de devolvértela por duplicado y con su firma en plan "¿Quién ríe ahora?".

Perdonadme por parecer fatalista. Pero la vida es una ola gigante, demasiado fuerte para hacerte el machote delante de tus amigos intentando mantanerte de pie... Lo mejor es relajarse y dejar ella te arrastre suavemente hacia la orilla. Dolerá menos que quedándote quieto.

Plof, plof...

En la vida me han dicho muchas veces que soy muy confiado. Optimista. Que por muy negro que lo vea todo, siempre voy sacando soluciones, que siempre tengo una sonrisa en la cara... Joder, pues claro. He recibido muchas olas de cara para no haber aprendido que, o te dejas llevar, o te ahogas.

Lo he vivido a final de curso, la gete ahogándose a mi alrededor, y yo apunto de hundirme con ellos. Pero en esos momento entiendo que la vida siempre deja un poco de jabón en la guantera para lo de las cagadas de paloma. Y después de haber limpiado el estropicio, te encuentras un billete para el metro.

Plof, plof...

A la vida le cae bien la gente de buen humor, que le ríe las gracias y que le gusta lavar el coche a mano. Luego a veces da propina.

No sé de qué otra forma decirlo...

Si la vida te da la espalda, tócale el culo.

Aguanta el tirón, repasa ésas integrales otra vez, no te quejes de que la profe es una zorra cabezona y termina el examen. Que lo que empezó mal puede terminar en un precioso verano salpicándole agua en la cara a las personas que más quieres.

Plof, plof, plof, plof...

Joder... Me voy a tapar el coche con algo, que la lluvia me da a destrozar la tapicería. Y mejor me voy en metro.


P.D.: No te agobies ;)

P.D.2: Por fin me da por escribir algo. Perdonadme por haber tardado y no haberme pasado por los blogs, a ver lo lo hago éstos días. He tenido un finas de primero de bachiller algo apoteósico y con mucha presión con las integrales y las rectas, todo terminó bien, bastante mejor de lo que esperaba, y me he tomado éste principio de verano para relajarme en todo. Ciertas charlas con Osa Mimosa me dan ganas de volver a las andadas, a ver si vuelvo a escribir tanto como antes, y a ver también si pesco algo en el concurso 20blogs ;) Ah, y por fin he metido algún párrafo semi-pratchettiano por ahí dentro.

Feliz verano a todos, y no os preocupéis por la lluvia, que luego refresca :)

viernes, 15 de mayo de 2009

Como un tesoro

Alejarse de los seres queridos siempre duele.

Pero bueno, todos tenemos que aceptar que eso forma parte de la vida, ¿no? Es un paso más, marca el final de una etapa y el principio de otra, mejor o peor. Ésto ocurre cada vez que pierdes a un ser querido. Unas veces es un "adiós" y otras solo un "hasta mas vernos".

Cuando es el primer caso, poco se puede hacer, simplemente aceptar lo inevitable, guardar muchas fotos, recuerdos y vivencias, y atesorarlas hasta el inevitable día en que nos reunamos con nuestros seres queridos. Ahí a lo mejor depende de las convicciones de cada uno, si cree o deja de creer en un cielo, un infierno, una reencarnación, una nada... Aquí hablo de mis abuelos, pues los únicos recuerdos que tengo de ellos son fotos, y aunque las veo una vez cada tantos años, me recuerdan que debo portarme bien, porque no se han ido.

Ahora el segundo caso. A veces las personas se nos van antes de morirse, sea a otro país, otra ciudad, a otro colegio, a otra oficina... No se van de éste mundo, se quedan mucho más cerca, pero al mismo tiempo se interpone entre nosotros un abismo insalvable, de un par de calles, o de miles de kilómetros. Y a veces las razones son tan inevitables como la propia muerte, no se pueden detener, tienen que pasar, pues forman parte del ciclo.

Hablo de cuando te cambias de colegio y abandonas a todos tus compañeros de clase de toda la vida, hablo de los primeros niños con los que jugaste en el parque, hablo de aquél par de amigos con los que maquinabas en los recreos, hablo de aquellas chiquillas que te gustaban, hablo de aquella profesora que te reñía cuando no tenías los deberes hechos y te dedicaba una sonrisa después de cada examen.

Hablo de dejar tu colegio de primaria, lo único que has conocido nunca y empezar la secundaria en otro sitio, hablo de los primeros días de clase en un colegio nuevo y todo el mundo se interesaba porque te integraras, hablo del profesor cabrón que te mandó a septiembre por no saber hacer las volteretas, hablo de la profesora de mates que te suspendió las mates a propósito para que te esforzaras y sacases un 9 después, hablo de las conversaciones de besugo con cada amigo nuevo de clase, hablo de la primera novia y el primer beso, hablo de la seria directora del colegio que da tanto miedo, hablo de todas las broncas en los recreos decidiendo qué película es mejor, hablo de decirle a tu profesor que no es ni guapo. ni deportivo, ni juvenil como dice él, hablo de aquellos compañeros que se cambian de colegio como hiciste tú antes que él...

Hablo de hoy, hablo de la graduación de mi novia, hablo de las despedidas de los profesores, hablo de los recordatorios de los buenos y los malos momentos, hablo de cuando mi novia lloraba en mi hombro y yo la abrazaba fuerte para no ponerme a llorar yo también, hablo de todas ésas personas que después de unas pocas semanas no volverá a ver salvo al cruzárselos por la calle, hablo de lo que duele separarse de las personas con las que llevas media vida riendo y llorando, estudiando y riñendo.

Hablo de que la directora ya no me parecía tan seria, hablo de aquellos profesores que fueron tan duros conmigo porque querian que llegara lejos, hablo de ésas conversaciones de besugo que sigo teniendo cada día, hablo de los compañeros de primaria que me cruzo por la calle y me hacen rememorar las charlas y los parques, hablo de toda la gente que se esforzó para que yo hablara en clase e hiciese amigos.

Estoy aquí delante de mi ordenador, llorando porque mi novia se ha despedido de sus profesores de toda la vida, recordándome a mí mismo que solo me queda un año para tener conversaciones de besugo, hacer bromas con los profesores, hacerme fotos con mis amigos, porque en un año yo también me graduaré y estaré ahí en medio llorando como un niño, porque jamás olvidaré a aquél profesor, ni a aquellas chiquillas, ni a esa directora tan seria, ni esos pasillos dónde te conocí.

Y por eso guardo todos esos recuerdos como oro en paño, porque al final de la primaria aprendí lo que se siente al despedirse de una etapa del ciclo, crecer, sean recuerdos buenos o malos, porque son un tesoro como nunca se ha visto antes, más grande que el mundo, más brillante que el oro y la plata, más alegre que aquél aprobado en matemáticas.

Por favor Empar, aprovecha éstas semanas de recuperaciones y Selectivo para hacerte fotos con todos los capullos de clase y todos los profesores que te han suspendido, porque los echarás de menos, y te quedarás como yo, que no atesoré los suficientes recuerdos cuando tuve la oportunidad, y te pasarás una noche como ésta llorando frente al ordenador, emocionada por las despedidas de otra persona.

Quiero volver a ver a mis amigos de primaria, a mis profesores, caminar por esos pasillos... y querré hacer lo mismo con mi colegio de ahora dentro de unos años.

Juro que cuando esté en la universidad me pasaré a visitar el colegio de vez en cuando, para recordar anécdotas, y lo mismo haré cuando deje la universidad, durante todo el tiempo que pueda, para hablar y hablar y hablar de los viejos tiempos...

"No se ponga triste ante una despedida. Una despedida es necesaria para volver a reencontrarse. Y un reencuentro, después de un momento o después de toda una vida, es algo inevitable si somos amigos de verdad"

lunes, 13 de abril de 2009

Fundación e Imperio

Dicen que los jóvenes de hoy no tenemos sueños. Dicen que estamos "desmoralizados", ante una sociedad violenta y sorda a los lamentos del mundo. Según esa misma sociedad, los jóvenes no tenemos metas en ésta vida, salvo la de la diversión rápida, en el momento, la felicidad efímera de la fiesta y el Carpe diem

No puedo decir que se equivoquen. En las vacaciones, el alcohol vuela como los caramelos en una guardería, el único consuelo en nuestros amargos días es que llegue el viernes por la tarde para salir de nuestro cuarto para volver a las tantas de la madrugada (o recluirnos en él delante de la Play, y sus sosegantes mundos, que nos llevan de vez en cuando a una realidad menos "problemática").

Nuestras notas bajan, representamos el poco favorable futuro de la sociedad que nos culpa de los problemas del presente. Nuestra notas bajan porque no sabemos adónde nos llevarán y para qué. Yo mismo quería estudiar medicina, pero las notas de corte han subido a 8.67, y se siguen quejando de que faltan médicos en España... y ya no quiero hablar de toda la reforma del Bachiller y las universidades, o el Plan Bolonia, que no hace más que cerrame puertas y obligarme a rendirme antes de empezar.

Sí, soy un joven desmoralizado. Siempre hablo de sueños, de esperanzas, de caminos... pero los sueños, sueños son, la realidad es más dura. ¿Qué puedo hacer yo por cambiar éste sucio mundo? Lo dijo Isaac Asimov en las Fundaciones, el mundo lo cambian las masas, no los individuos por si mismos.

Os hago un rápido resumen sin spoilers: "Hari Seldon es el creador de una ciencia llamada psicohistoria, capaz de predecir los movimientos de grandes sociedades o masas mediante cálculos matemáticos. Él predice la caída del Imperio, que ya se encuentra en un declive imparable, en los subsiguientes 300 años, y los 30.000 años de barbarie que le seguirán. Para reducir ese lapso de anarquía y desorganización a tan solo 1000 años, Hari Seldon crea la Fundación, un govierno aislado en un extremo de la galaxia, que contiene todos los compendios del saber humano, que según las condiciones de su entorno que él había calculado mediante la psicohistoria, se convertiría en el Segundo Imperio, mucho más fuerte y duradero que el anterior, después de 1000 años.

Pongo como ejemplo la revolución de mayo del 68 en París. Buscando información para un trabajo de clase, dí con éste acontecimiento, en mi opinión olvidado por la historia, ya que jamás he oído hablar de él. No me van los rollos de conspiraciones del gobierno, que no quieren que sepamos ciertas cosas, pero... a mí jamás me han hablado de la primera y más importante revolución estudiantil de la historia. Supongo que les entiendo. Sería como regalar espadas a los esclavos.
Ahora volviendo al tema de la revolución... me emocioné. De verdad. Relatos como ese me demuestran que se puede cambiar el mundo. Isaac Asimov tenía razón, Dany el Rojo no lo habría conseguido él solo, el movimiento de las masas lo hizo. No sé si Hari Seldon habría predicho esa revolución mediante la psicohistoria, pero era evidente que algún día iba a ocurrir algo, debido a la opresión del govierno de la época y las injusticias para con los estudiantes.

Y la historia vuelve a empezar. El declive de nuestro "Imperio" ha comenzado. Soy un joven desmoralizado que no puede para la caída de éste sociedad, ni sus guerras, ni sus crisis económicas, ni su retrasada educación. Pero está escrito que habrá más revoluciones, sólo así se cambia el mundo.

He ahí dónde reside el poder del pueblo.

Sí, soy un joven desmoralizado, sin esperanzas en el futuro, que sólo busca la diversión instantánea, pero que desea morir como un héroe, mazo en mano, y ser parte de la masa que dé lugar a una nueva Fundación. Éste es otro retazo de mi Sueño, de cara a mis 17 años que cumplo hoy =)

Y ahora os pregunto: ¿Somos el viejo Imperio dando sus últimos coletazos que se encamina hacia su final, o somos la Fundación, resolviendo otra crisis, caminando imparable hacia su destino
como utopía?

"Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado"
"El motor de la historia es la lucha de clases"
-Karl Marx

P.D.: Al final sí que supe exprimir Segunda Fundación  :)

P.D.2: Hoy en clase de filosofía me he dado cuenta de que puedo enlazar el Plan Seldon con el conductivismo xD

domingo, 5 de abril de 2009

La Justícia del Rey

La calle a esas horas de la tarde estaba abarrotada.

Mujeres corriendo con niños de la mano, llorando, hombres empujando a su ganado por los callejones para sacarlos a las calles principales, y familias enteras recogiendo sus últimas pertenencias de sus casas. Un carro tirado por bueyes cortaba el paso a la Plaza del Pescado mientras su dueño, agobiado, hacía lo imposible por obligar a los bueyes a caminar. 

Por lo que parecía se negaban a pasar sobre el cadáver que se pudría en la calzada. La sangre seca marcaba los restos de un riachuelo carmesí que fue a parar a las alcantarillas. Como los bueyes entorpecían el paso de toda la gente, unos hombres se ofrecieron a ayudar al campesino a mover el carro para abrir el paso.

A Edd no le sorprendió aquello. Decenas de cadáveres cubrían las calles desde hace semanas. Las infecciones producidas por los restos ya hacían estragos entre la poca población que accedía a quedarse en la ciudad. Mucho de esos pocos estaban evacuando sus casas para buscar el cobijo de los bosques. Sólo se quedaban ya los ancianos ya demasiado viejos para viajar o para abandonar el lugar dónde nacieron y crecieron. Los demás eran aquellos estúpidos jovenzuelos que querían mostrar su valor y ganarse un nombre entre los alrededores porque defendieron el asedio de Galenos. Nombre que gastarían para calentarse en las faldas de cualquier moza de burdel o ganarse una canción. Qué daño estaban haciendo los bardos.

Ya había 5 hombres empujando a los bueyes, pero éstos se negaban a acercarse al cadáver. Otros vecinos los habían apartado y tiraron a la entrada de otro callejón, pero la sangre seguía cubriendo la calle, y el olor a muerte no agradaba a los animales. Edd tenía demasiada prisa, y veía a la gente desesperada. Acarició con la mano el pomo de su espada.

De un par de tajos, acabó con el miedo de los bueyes.

-¿Pero qué ha hecho? ¡Mis animales! ¿Ahora cómo podré llevarme mis cosas? -el anciano campesino se cubría la cabeza con las manos y siguió gritando a Edd mientras éste revisaba las mercancías del carro sin prestarle mucha atención.
-Olvídelo todo, insensato. No podrá salir de la ciudad con todo ésto. Los de fuera tienen la orden de dejar salir a la gente que quiera abandonar la ciudad, pero estad seguro de que unos algunos os seguirán hasta que os hayáis alejado sificiente de la muralla, os rajarán el cuello y se llevarán vuestro carro. Coja lo que pueda y váyase lo más lejos posible. Pero salve la vida. Los que no carguen con demasiadas pertenencias que tengan la bondad de ayudar a éste hombre con las cosas que puedan.
-¿Y porqué no se rinde la ciudad ya? Así no tendríamos que huir...
-Yo también desearía saberlo... Pero es la justícia del Rey.

El anciano se tranquilizó y bajó la mirada. Sin volver a dirigirse a Edd, cogió un par de sacos de carro y se marchó. Dijo a la gente de la calle que era cierto que no podría llevarselo todo, así que podían quedárse todo lo que quedaba en el carro. Desgraciadamente, antes de decir ésto, ya había unos cuantos saqueadores desvalijando el carro.

Era lo que tenían los asedios. Miedo en las calles, evacuaciones, lo que no confían en la fuerza de su Rey y ven la batalla perdida, huyen a las ciudades próximas, o con sus parientes del campo. Los cadáveres, seguramente víctimas de los saqueos, se pudrían en las calles, y animaban a más y más gente a abandonar la ya escasa seguridad de las murallas.

Los de fuera lo sabían muy bien. Sabían que si dejaban una ruta libre para salir de la ciudad, la gente se pondrían de su parte, se rendirían y habría menos resistencia al tomar la ciudad. Y estaba funcionando. La moral de las guarniciones de las almenas seguía menguando, y muchos soldados se habían ido para unirse a la filas enemigas o simplemente salvar la vida. Pronto tendrían que capitular. 

Ya con la calle despejándose, Edd siguió caminando hacia las puertas del castillo.

Los porteadores, armados con largas alabardas de plata y ataviados con lustrosas armaduras del mismo tono, le abrieron las puertas con reverencias, y lo escoltaron al salón de audiencias del trono.

Se notaba un marcado contraste entre la miseria de las calles de afuera, y el ambiente de lujo del castillo. Varias doncellas cargaban con gráciles pasos bandejas con patos asados y demás frutos de la cacería del día, seguramente para la cena de ese misma noche.

¿Podría el regio estómago del Rey con todo eso él solo?

Las visagras de las altas puertas del salón de audiencias se abrieron con chirridos que revotaron por todos los rincones del castillo y del corazón de Edd, que temía por su futuro. Por su futuro y el de toda la ciudad.

-¡El consejero real, Eddard Tallheart, Mano del Rey, solicitando aundiencia ante Su Majestad!

Unos murmullos recorrieron la fría bóveda de piedra después del anuncio del heraldo. Al cabo de unos instantes, Edd olló su nombre desde el trono del Rey, y los demás asistentes salieron de la estancia para continuar luego con sus demandas al monarca.

-¿Os encuentro en buen momento, Majestad? Parecíais ocupado.
-No, no, no, no, mi fiel Eddard, al contrario, me has salvado de un dolor de cabeza... -el rostro de piedra del Rey exaló un profundo suspiro, y continuó- Los representantes de los gremios de comerciantes, que amenazan con abandonar la ciudad y dejarnos sin reservas. ¡Viles alimañas!
-Pero, mi señor, estamos bajo asedio, la gente huye, los mercados estan vacíos, los muertos se amontonan en las calles, y se nos acgotan los víveres. ¿Quién querría quedarse?
-¡Silencio! No seas insolente... Son todos unos cobardes... El asedio acabará pronto, es cuentión de tiempo que se cansen, o se rindan al ver que no pueden atravesar nuestras murallas...
-Pero, mi señor, ya ni siquiera atacan las murallas, solo esperan a que toda la ciudad se rinda sola, atacarán cuando no tengamos ni soldados, lo cual puede ser mañana mismo...
-¿Te opones a las decisiones de tu rey? ¡Jamás me rendiré ante esa escoria! ¡Mientras quede la última de las piedras de ésta ciudad en pie, seguiré siendo el amo y señor de éstas tierras!
-¡Majestad, el pueblo se ha ido! Los pocos que quedan se mueren de hambre. Tenéis que capitular...
-¡Soy su rey! ¡Y como tal vivirán como su rey ordene! Al fian y al cabo, es su deber quedarse, y proteger a su rey hasta el final...
-¡Abunda la comida en el castillo! Dad un poco a los pocos súbditos fieles que os quedan, no...
-¡Son mis víveres personales! Resistiré aquí los meses que hagan falta... Y ya que mencionaste a los cobardes que huyen de la ciudad, voy a ordenar que pontan barricadas por el interior de las murallas, para que no escape nadie más...
-¡¿Convertiréis ésta ciudad en una prisión?! Dejad de un lado el orgullo, vuestro reinado ha acabado, capitulad y os perdonarán la vida, y la ciudad quedará impune...
-Si esos canallas entran en la ciudad, volarán en mil pedazos....
-... ¿Qué?
-Lo que oyes... En el caso de que enviaran una ofensiva contra nuestras murallas y nuestras mermadas guarniciones, e incluso si osaran llegar hasta este castillo... He ordenado ocultar ingentes cargamentos de pólvora por toda la ciudad... Si yo caigo, que mis fieles súbditos caigan conmigo, y qué mejor forma de hacerlo que llevándose a todo el ejército invasor consigo...
-Ag... Majestad... Os habéis vuelto loco...
-¡¿Loco?! Eso nunca, mi joven Eddard... Soy un rey, y merezco un final a la altura de mi nombre. Compondrán canciones sobre cómo aniquilé a mis enemigos con mi último aliento de llamas y azufre... ¡Lo merecen, por osar enfrentarse a mí! ¡Es la justícia del rey! ¡Mi justícia! Otorgada por los mismos dioses, los antiguos y los nuevos, los del norte y los del sur, los del hielo y los del fuego, los del cielo y el mar...
-¡¿Condenaréis a vuestro pueblo por una canción?!
-¡¡¡Es mi derecho divino!!!
-¡¿Qué os ha pasado?! La guerra os ha desquiciado. ¿Qué fue del sabio y benevolente monarca al que sirvieron mis padres... ?

El roce del acero contra la vaina de cuero. Una risa gutural ahogada por el frío metal cortando el aire. El susurro de la sangre derramada...

Las puertas se abrieron, y los soldados entraron, alertados por el grito. Uno de ellos contempló la escena y se adelantó.

-¿Qué es esto? ¡Lord Eddard, ha asesinado al Rey!
-Y orgulloso que estoy de haber librado al reino de éste tirano... ¿Porqué no me dí cuenta antes...?
-No oponga resistencia, mi lord. Debemos arrestarle.
-¿Y quién me va a juzgar por el asesinato del Rey? Su justícia se ha ido con él... Enviad un heraldo a fuera de las murallas. Capitulamos.

Los soldados se miraron entre ellos, conmocionados, confusos, sin saber a quién debían lealtad ahora...

-¡No os quedéis ahí parados! Vuestras familias podrán al fin comer. Se acabó la oscuridad en ésta ciudad. Tendremos un nuevo rey, que sea su Justícia la que valore mis actos... Cualquier destino valdrá la pena por haber librado al mundo de otra canción sobre un loco con aspiraciones de dios.


Estaba intentando encontrar ayuda en los antiguos diarios militares del General Tacticus, cuyas inteligentes campañas habían tenido tanto éxito que había prestado su mismo nombre a la persecución detallada del éxito militar, y finalmente había encontrado una sección titulada Qué Hacer Si Un Ejército Ocupa Un Terreno Bien Fortificado y Elevado y el Otro No, pero como la primera frase era 'Procura ser el de dentro', había perdido bastante interés.
          -- Terry Pratchett



P.D.: Perdón por llevar un mes entero sin escribir. Entre las Fallas, los exámenes, Isaac Asimov y la vagancia propia de la adolescencia, no encontré tiempo para el blog. Ya tenía éste relato a mitad desde hace un mes, y hoy por fin me decidí a continuarlo. No os preocupéis, habrá mas reflexiones luismisóficas cuando me haya terminado Segunda Fundación, que será en pocos días (perdonad que me ha salido un poco larga la entrada xD)

jueves, 5 de marzo de 2009

...Y puede al fin volar

Es curioso cómo cambian las cosas de un momento a otro. Las apariéncias engañan muchísimo. Sobretodo con las personas. Independientemente de lo que parezca a simple vista, nadie es ni negro, ni blanco... sólo hay matices de gris. Todos llegamos a considerar a otra persona algo así como... un monstruo. Me alegra descubrir de vez en cuando que ciertas personas pueden darme más de una sorpresa.

Y hablo de la comprensión. De ponerte en el lugar de otro y no juzgarle. Entenderle. No ser el implacable monstruo que nos atemorizaba a todos por las noches en la infancia. Pero ésos monstruos existen. Existen. Y crecen y crecen y crecen... 

Las mentiras no paran crecer desde que les das vida, hasta que confiesas. Pero retiro lo dicho en una de mis anteriores entradas: las mentiras sí que mueren. Hoy lo he descubierto de primera mano. Soy un mentiroso, no puedo evitarlo. Tengo 16 años, en ello consiste mi forma de vida... Creo que ésta ha sido la mentira más grande que he hecho nunca. Porque pasa que todo comienza con una mentirijilla, luego otra, y otra, y al final todas se unen formando una gran bola... La mayor bola que he hecho jamás, que llevaba casi 2 meses engordando un poquito más cada semana, hoy, ha caído. 

Cuando una mentira te tiene acorralado contra la pared, amenaza con explotarte en la cara, somos testigos del verdadero sentido de supervivencia del hombre. Nos agarramos a cualquier clavo ardiendo, alimentando más y más al monstruo que hay ante nosotros, intentando que se nos dé más tiempo para despistarle y escapar un día más del juicio...

He ahí la única forma de matar a una mentira. Ríndete. Acepta el funesto destino que tú mismo te has labrado, arrodíllate y pide clemencia, como a la propia parca. Es ahí dónde la mentira muere ante tí, al perder su único sustento de vida, tu miedo a ser descubierto. Hoy me acorralaron, tuve dos opciones, seguir resistiendo con garras y dientes, o reconocer la derrota. Y me sentí liberado de mis cadenas. El miedo se fue, el verdadero monstruo calló.

Dicen que a un héroe se le mide por su valor, no por su fuerza o su inteligencia. ¿Sabéis qué os digo? Siempre he querido ser un héroe. Sólo soy una tortuga que quiso cambiar su caparazón por una espada, pero descubrí que con tener valor, sacar la cabeza del caparazón y enfrentarse al ardiente sol... Temí al juez, y resultó ser comprensivo y me concedió el perdón.

Hoy me siento libre. Hoy puedo salir del caparazón y gritar al mundo entero, al cielo, a los valles, a las montañas, a los mares, a los dioses antiguos y nuevos y a todas las estrellas del firmamento que...


P.D.: Me acabo de acordar de Juan Salvador Gaviota :)

P.D.2: ¿Quién dijo que las tortugas no podían volar? =)

"La verdad os hará libres"
-Jn 8, 22

viernes, 27 de febrero de 2009

De siembra

Hoy quiero hablar un poco la inspiración. Sí, vosotros, como buenos bloggers que sois, entendéis muy bien de qué hablo. Todos tenemos temporadas en que nuestras musas se van de vacaciones a Dios sabe dónde y no sabemos con qué rellenar nuestros blogs, que empiezan a pasar hambre.

Por suerte a mí las hambrunas sólo me suelen durar dos semanas como mucho. Lo importante es tener bien claro qué y quiénes son nuestras musas, y tenerlas bien vigiladas para echar manos de ellas cuando las necesitemos. Observando un poco la frecuencia y las temáticas de mis entradas, creo que he localizado a mis 3 musas.
Una de ellas, imprescindible, es la experiéncia diaria. Ya sabéis.
 Ir por la calle y que de repente veas una escena, que te ilumina la bombilla en un instante, o que te da la tabarra en la memoria durante todo el día pidiendo que la expreses. Supongo que en éste caso suele bebe mucho de mi querida e incomprendida asignatura preferida, la Filosofía. No puedo evitar escuchar los temas que damos en clase y luego aplicarlos a mi vida diaria, y camuflarla en todas y cada una de mis entradas. Mi buen compañero de calenturas de sesera Jose definió una vez mis entradas como "aplicaciones de la filosofía a la práctica". Dicen que la realidad siempre supera a la ficción, ¿no? Pues he ahí a mi primera musa.

Como no podía faltar, y para no hacer feos a la imagen que tengo colgada en la barra derecha de mi blog, otra de mis musas (igual o más importante que la primera) es mi chica. Ésta necesita poca explicación, ¿no? El amor es el sentimiento más fuerte que existe, y de eso va la escritura, de expresar sentimientos, de transmitirlos a otras personas por lejos que estén, y del habla que sean... sea amor, risa, rabia, tristeza, seriedad, heroísmo, etc. Digamos que contigo experimento las mejores. El amor es un sentimiento muy basto y complicado, que nunca he llegado a entender demasiado bien por no ser muy conocido, pero da para muchas, muchas línias; y páginas también, que nosotros tenemos hasta un libro propio ;) Tú me inspiras y no puedo evitar dedicarte algunas línias en casi todas mis entradas.

Y ahora... mi tercera musa. Como soy un buen novio, no puedo poner nada por encima de mi novia, ella es mi mayor inspiración, pero ésta otra no es superior, pero sí especial, básica para crear, que es el trabajo de los bloggers. Es la base y al mismo tiempo el obejetivo para el que nos preparamos los bloggers, y por lo menos yo, no puedo parar de beber de ahí.

Es, por supuesto, la propia literatura. ¿Lógico, no? Si quieres escribir, tienes que aprender de algún sitio. Yo, por lo menos desde mi perspectiva, creo que no he tomado la forma de escribir de ningún autor en concreto, pero sí soy consciente de los guiños o similitudes que acabo cogiendo de muchos para formar mi propio estilo.

Yo no comencé a leer libros hasta los 9 años. Lo mío era la tele y el pilla-pilla. Recuerdo con cariño mi noveno cumpleaños, en que regalaron mi primera GameBoy y el juego Pokémon Plata y, por supuesto, el libro antes nombrado: uno de Manolito Gafotas. Sí, con el apetito literario que tengo hoy en día, es difícil creer que empezara con eso... Pero dadme cuartelillo, que tenía 9 años, y mi tía, que es maestra (lo son casi todos en mi familia) estaba ansiosa por que empezara a leer.

El libro pasó bastantes días inadvertido. Yo mientras trataba de ganar la Liga Pokémon y hacerme con todos. La lectura no me atraía mucho por aquellos años, y casi me tuvieron que obligar a leer al niño gordo de las gafas. Meses después ya tenía unos cuentos volúmenes de la colección en mi cuarto.

Ahí es cuando la semilla de la lectura fue plantada en mí. Luego tuve una sequía de libros hasta que llegó la fiebre de las películas de Harry Potter, y con ella la moda por sus libros. Después de la segunda película no pude resistirme a leerme el Prisionero de Azkaban, y así abrirme a mis primeros libros semi-adultos. Por aquel entonces, seguí comprando el resto de libros del niño que sobrevivió, pero no era más que un joven que lo único que conocía de literatura de calidad era la pluma de Rowling. A partir de ahí volví a tener sequía de lectura, cuyo mono me trataba con más cargamentos para mi Nintendo DS y mi PS2 de aquel entonces.

Más tarde, en El País, echaron una colección de literatura universal de clásicos. Ya sabéis, Tom Sawyer, El hombre invisible, Drácula, Los tres mosqueteros, El gato negro, Sherlock Holmes... Mi padre que ría que volviera a leer, así que me lo propuso, y esa linda colección de 50 libros adorna 2 espacios enteros de estantería. Lo lamento, he leído apenas 10 de los 50 clásicos, pero porque con 12 años no iba a ser capaz de targarme El conde de Montecristo o Moby Dick... Necesitaba algo más de mi edad.

Sólamente necesitaba otro empujoncito más...

Pocos años después llegó El Ejército Negro. Sí, ahí tenía saciado mi apetito juvenil de caballeros y dragones. Éste fue el último empujón que necesité para adentrarme en el misterioso y fascinante mundo de las bibliotecas.

Al terminar el libro, empecé a saborear el aroma de las páginas, el amor a la escritura, su importancia, su poder, su magia... Tuve ganas de más. Pero no de más sagas juveniles de dudosa calidad. Quería consolidarme como lector. Quería poder entrar en una conversación adulta y poder decir "Pues yo me he leído...". Vista desde fuera, se dsitingue muy fácilmente porqué los libros juveniles son considerados un estrato inferior.

Ésto ocurrió hace relativamente poco, pues rondaba los 15 ó 16 años. Ya he subido de escalón. Tener la estantería ocupada por libros de Isaac Asimov lo corrobora, ¿no?. Me siento más sabio y más... grande. Mi filosofía y mi visión del mundo ha quedado transformada por la pluma de Terry Practhett hasta tal punto que mi mismo blog es un guiño a sus obras. Con sus libros me rio y, lo más importante, pienso. Y me rio de la vida, que es bastante importante en los tiempos que corren.

Y luego está mi buque insignia. Todos tenemos un libro o saga preferida, y ésta es la mía. Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin. Se merece las letras en cursiva, porque he llorado y reído con la historia de traiciones más viciante y épica que he conocido. Un culebrón sobre lores y damas, caballeros y dragones, lobos y leones, cuervos, un juego de tronos...

Hoy he empezado El último deseo, de Andrzej Sapkowski, el primer volumen de la saga de Geralt de Rivia. Me gusta. Me gusta mucho. Estoy ansioso por conocer más de las aventuras de El brujo y sentir más de la mitología de Europa del este.
Geralt de Rivia
Bueno, queridos lectores, muchísimas gracias por aguantar éste repaso por mi vida literaria, algo fanatizada para mi gusto, pero que espero que ayude a entender mi vocación por el mundillo de las páginas. Todo lo anteriormente nombrado me ha inspirado alguna vez. Y hoy he esperado transmitiros ése sentimiento. Porque en eso consiste nuestro trabajo, ¿no, queridos bloggers?

Y he aquí la moraleja, da igual qué escribas o de dónde te inspires para ello, lo que importa es que pongas tu corazón en ello, que al hacerlo imagines las tardes cogiéndola de la mano, las canciones de caballeros en el salón de un castillo o alrededor de una hoguera a los pies del Muro, el viento soplando en un bosque otoñal, una tortuga gigante con cuatro elefantes a la espalda y un disco sobre ellos, un sistema solar entero protegido por un campo de fuerza, una estrige acechando tras los muros de una cripta, un rojo amanecer o los primeros días de las primavera.

Espero que hayáis notado que mis sequías lectoras se asemejaban a las estaciones. La semilla germinó hace mucho y ya se está formando un tallo sólido. Florecerá con la primavera, y algún día espero recoger sus frutos.

Pues ésas son mis musas. ¿Cuáles son las vuestras?

"Una buena librería es simplemente un respetable Agujero Negro que sabe leer"
-Terry Pratchett

miércoles, 18 de febrero de 2009

El barquero

Un ligero chapoteo en el agua le despertó de su ensimismamiento. Una finas ondas en el agua revelaban movimiento, y poco a poco fueron creciendo, hasta que la oscuridad dejó entrever un bote. Según se acercaba, se fijó en que no era un bote propiamente dicho, más bien una especie de góndola. Llegó a esa conclusión porque el barquero impulsaba la nave por medio de una vara apoyada en el fondo del río.

Por fin recibiría respuestas. Sobre dónde estaba, qué les había pasado a sus padres y si llegaría a tiempo de coger el avión. El barquero iba de negro, encapuchado, ocultándose la cara y flaco como un muerto. La góndola tocó proa en la orilla y el barquero, silencioso, bajó.

-¿Quién eres?
-Ésa pregunta tiene muchas respuestas, y ninguna puede que te guste.
-¿Qué? ¿Pero qué cojones dices? Oye, no me vengas con paridas, ¿dónde coño estoy? En media hora va a salir mi avión a Ibiza y no sé adónde ha ido el puto taxista...
-Ya has perdido el avión.
-¿Cómo? ¿Qué hora es? Ya veréis, mis padres van a meter una demanda a la compañía de taxis que os vais a cag...
-No le eches la culpa al taxista. Le he llevado hace un rato, es un tío majo. Ya culpa fue del otro conductor, con el móvil de la narices...
-¿Ein? ¿De qué coño hablas? ¿Dónde están mis padres? Como perdamos la reserva del hotel...
-Tus padres y tú habéis muerto en un accidente de coche, ¿contento?
-... no nos devolverán el din... ¿Qué?
-Algunos humanos me llamáis Caronte, y ésto que ves aquí es el río Estigia... Eh, oye ¿estás bien? Estás pálido... ¡Jajajajaja! Supongo que es lo único que se puede esperar en éstas situaciones, ¿verdad? Jajaja... Anda, sube a la barca mientras te lo explico.
-Pero... ¿ésto es una broma? ¿Mis padres han muerto? Pero si yo estoy muerto, ¿dónde están ellos?
-Están por llegar. A diferencia de ti, ellos se pudieron el cinturón, pero ésta es su hora. Están de camino al hospital, pero no les servirá de mucho.
-Dios... pero entonces, ¿todas las religiones están equivocadas? ¿Los antiguos griegos tenían razón? ¿Voy a ir al Inframundo por no creer en Zeus?
-Quieto, quieto. Me imagino que te esperarías a San Pedro, pero cada uno de los que llegan aquí lo ve de una forma. El taxista del que te he hablado antes era cristiano, así que me vio... bueno, no me vio. Me "percibió" como a San Pedro, que es el "portero" de su religión.
-¡Pero yo no soy griego! He leído un par de libros de mitología griega, pero no adoro a Poseidón ni nad...
-Tú también eres ateo, pero te gustaba la solución que dieron los griegos al problema de la muerte, así que por eso me ves así.
-¿Entonces qué me va a pasar? ¿Cuél es la religión verdadera entonces? ¿Voy a ir al infierno por ser ateo o...?
-No hay ninguna religión. Los humanos os habéis tejido cada uno su propia cortina para no ver la mierda del jardín, pero aún así huele. Tenéis miedo, así que cada cultura ha hecho su propio parche, pero otros simplemente aceptan el agujero y viven con él.
-Espera... ¿me estás diciendo que no hay nada? ¿Voy a... desaparecer? Ay Dios... ah, ah.
-No te asustes chaval. Yo no he dicho nada de eso. Simplemente digo la verdad, cada uno de vosotros mira a un lado distinto cuando pensáis en éstos temas.
-¿Entonces sí que hay un Dios? Tiene que haberlo, sino tú no estarías aquí. Si han puesto a un tío de portero, es que tiene que haber un jefe. Estáis organizados... Tengo tantas preguntas... ¿Qué les pasa a los animales cuando mueren?
-Quieto, quieto, chaval... Ésos argumentos no son válidos. A lo mejor yo soy inmortal y dedico mi existencia a acompañar a los mortales al abismo para burlarme de su desgracia. ¿Qué te parece eso? A lo mejor trabajo en solitario, o a lo mejor yo soy ése Dios del que tanto hablas...
Pero tendrás tu respuesta al final del camino.
-Joder... ¿y lo de los animales? ¿Ellos sí que desaparecen, no? ¿O tienen un cielo para ellos solos?
-Como odio éso de los humanos... Os creéis el centro del universo. Los únicos seres importantes y que merecen un futuro al otro lado. Tú, la tortuga que tuviste de pequeño y las hormigas que viven en tu jardín tenéis el mismo futuro. No sabéis apreciar a los seres pequeños... Pero éso no me quita el sueño, sé que precisamente ése es el defecto que traerá la ruina a vuestra especie. Todas las criaturas son igual de importantes. ¿Es ésto lo que llamáis vosotros justícia, no?
-¿Justícia? ¿Me hablas a mí de justícia? Soy un alumno modelo, nunca he fumado ni robado, ¿y tengo que morir ahora?
-¿Porqué os agarráis a un clavo ardiendo? Ésa es la justícia que habéis creado vosotros, junto a vuestras religiones, para enfrentaros a mí. No me importa lo que hayas hecho en vida. Hayas sido bueno, o malo. Hagas lo que hagas, te tendré que llevar igualmente. Todos los caminos llevan a Roma, no?
-¿Roma? ¿Pero tú no eras griego?
-Huff... Descartes me dio una conversación más inteligente cuando le llevé... Bueno, no se puede pedir a todos los humanos que nazcan con oídos. Ale, ya hemos llegado.
-¿Qué? ¿Ya está? 
-Sí. Mi única misión es acompañaros y hacer que lleguéis aquí con la cabeza bien calentita. Adelante.
-¿Pero qué es esa puerta de ahí? ¿Qué hay al otro lado? ¿El verdadero Dios o el vacío? No me dejes así, dime alg...
-Sólo te diré una cosa... ¿Te gustan las sorpresas?

"Los dioses del Disco nunca se han preocupado mucho en juzgar las almas de los muertos, así que la gente sólo va al infierno si creen, en su fuero más interno,  que merecen ir. Lo cual no creerán si no lo conocen. Esto explica porqué es tan importante disparar a los misioneros nada más verlos."
-Terry Pratchett

sábado, 14 de febrero de 2009

El Sueño de la Tortuga

Hoy es San Valentín. Hoy, cómo no, toca hablar de cosas. En ésta época del año me vienen recuerdos a la mente. Recuerdo ésta misma época durante los años anteriores. Yo la veía cómo la típica fiesta de los centros comerciales para gastar la pasta. Sí, lo es. Nunca ha tenido significado para mí. Pero éste año todo es distinto.

Odio las películas de amor. Siempre las he odiado, eran y siguen siendo las películas más cursis y con peor guión de todo el género. Sentía grima cuando las chicas hablan de Titanic. Todas a llorar, a llorar, a llorar. Soltaba algún comentario machista sobre los gustos de las mujeres y me iba a jugar a la play. Titanic, más que lástima por el final, me daba siempre angustia, más que nada porque me imaginaba a mí mismo corriendo por los pasillos inundados del gigante de hierro y pegándome por coger un bote salvavidas.

¿Habréis notado que hablo en pasado, no? Ahora... por fin entiendo las canciones de amor.

Antes, al levantarme por las mañanas, maldecía al despertador y pensaba en la peli que iba a ver con mis amigos el fin de semana, en cómo subiría de nivel en el online del Resistance 2, o en cómo se las arreglaría Tyrion Lannister para salir airoso de sus tejemanejes... Ahora pienso en tí. Eres el último ser de la Tierra en el que pienso antes de irme a dormir, para ver si hay suerte y sueño con el beso que te daré el fin de semana.

Ahora veo el mundo de otro modo. Hablo contigo y... se me ocurren unas cosas... Las últimas entradas del blog se me han ocurrido hablando contigo. Tú me inspiras. Y a veces la inspiración viene sin que nosotros nos demos cuenta. Puede fueses tú quien me comenzara a inspirar con esas conversaciones veraniegas.

Y es que ahora creo en el destino. O una fuerza superior que dirige una orquesta que toca música extraña, que habla de mariposas y arena, que nosotros somos sus cartas y las juega por razones que jamás entenderemos ¿Cómo pueden juntarse tantas casualidades al azar? Lo nuestro es el resultado del ensamblaje de muchos instantes, perfectamente sincronizados.

Todo comenzó con este blog. Luego siguió con una chica que me pidió que le cambiara el sitio en un autobus, y ahí estabas tú detrás, mi lectora especial. Y la historia siguió con conversaciones hasta la madrugada, un bazooka en la plaza, una colleja, una deuda y un detalle en Noche Vieja.


Y como he dicho antes, todo comenzó con éste blog. La gente me últimamente me dice que le cambie de nombre, que ya no pega con mis entradas, hasta tú me lo has dicho... No le quiero cambiar el nombre al blog por eso, porque con él empezó todo. Sí, he cambiado el nombre al blog, pero que sepas que le tengo cariño a "Las paridas de Luismi", porque sus paridas me llevaron por éste camino en el que estabas tú.

El otro día que dijiste que para San Valentín no querías nada, sólo algo hecho por mí, que fuese un detalle insignificante y ya está... Ya me conoces. Soy un inútil. No sé hacer trabajos manuales, cómo ese llavero que me hiciste, o esos palos de colores que presumes que te regalaron tus niños scouts.

Tampoco te puedo dedicar un gol en algún partido, o algún trofeo, porque en lo que respecta a los deportes, soy un vegetal. Tampoco soy tan listo como crees. Soy lento, ¿qué quieres? Ni cerebro ni músculo...

Lo único que me queda es el corazón. Supongo que expresar cosas es lo único que se me da mínimamente bien. De ahí que le ponga tanto empeño al blog. Es por eso que el único detalle que te puedo regalar en éste día es mi corazón, en ésta curiosa forma que la mano enguantada ha decidido que utilize. Porque cualquier cosa que te haya comprado para regalarte hoy, no será capaz de expresar lo que siento por tí, así que considera esta entrada un "complemento". Porque como ya te he dicho, mi regalo parece que lo ha hecho un niño manco.

Y ahora te culpo. 
Te culpo de que ya no leo casi nada. Te culpo de que ya no disfruto de la play. Te culpo de estar hasta las tantas de la madrugada hablando contigo. Te culpo de nuevo, de que para ser feliz necesite sentarme contigo en un cine y cogerte de la mano, jugueteemos con los dedos, te mire, te rías, yo tenga que contestarte cada dos por tres "No te rías idiota", y darte un beso. Porque si no lo hago, ésa angustia no desaparece.

Hace poco te hablaba de la primavera. Y tú me hablabas de los sueños, de ese deseo que llevabas tiempo pidiendo, y que al final se cumplió.

Mi Sueño de primavera llegó el 9 de enero de éste año. Y quiero que el sueño no acabe, que dure muchas primaveras más. Eres una primavera rara, inculta, con vocabulario ininteligible, con 3 neuronas, cacique, rumiante, comeflores, galletera, rencorosa, matadora, hiperactiva (y yo sedentario), que hace ruidos de trompeta cuando la abrazo, que llega tarde a las citas, que me pega cuando digo que me gusta su "risa escandalosa", que no le gustan los pepinillos, que también me hace gracia al cuadrado, que odia todos mis libros y frases filosóficas...

Ya te lo expliqué. En los cambios de clase, estaba ansioso por asomarme por la puerta y verte por el pasillo, o encontrate en las escaleras y reírme de ti, intentar pegarte una colleja que nunca llegó, y el corazón se me ponía a mil, me alegrabas el día, y me pasaba la semana entera rememorando los encuentros contigo. Y sentarme contigo en la hierba, o en el cine, o en un banco, y estar allí, simplemete, abrazados. El mundo se vuelve tan sencillo en ésos instantes... Ésos isntantes en que eres el centro de mi mundo.

Por ésas y por muchas razones más, te quiero.

Tú eres la razón por la que no quiero que se termine el sueño, por la que quiero escuchar canciones sobre tus aventuras, por la que entiendo las historias de amor y por la que he descubierto que vale la pena que la tortuga salga del caparazón para ver los primeros rayos de sol de la primavera.

Te quiero, te quiero, te quiero.


Feliz San Valentín :)

"Un día una tortuga aprenderá a volar "
-Terry Pratchett

P.D.: Se llaman Frikosa, Marchosa y Miedosa :)

P.D.2: ¡No huyas Desemparaaaaaats!

P.D.3: Sigo escribiendo páginas de nuestra historia :)

viernes, 30 de enero de 2009

Qué asco de día

Pitití, pitití

-Qué oscuro está todo... Qué calorcito más agradable... Qué blandito está to...

Pitití, pitití

-¿Pero qué coño es eso? Se está tan bien aquí... Qué suaves son las sábanas...

Pitití, pitití

-Oh no... Por favor, 5 minutitos más...

Pitití, pitití... Pitití, pitití

-Hijo de... vaaale, ya me levanto... Qué asco de vida, qué asco de todo...

Un nuevo día. Me levantó de la cama de un salto, para desperezarme y no volver a caer rendido en el paraíso de la colcha. Apago los berridos de mi viejo archienemigo, siempre destrueyndo mis sueños desde la cabecera de mi cama. Nos veremos las caras en el próximo amanecer, como siempre. Pero es viernes, así que al día sigueinte perderá tu poder, y podré seguir soñando.

Dejo a un lado mis fantasías de venganza contra el despertador, y busco mi ropa. Como de costumbre está colgada encima de la silla de mi escritorio. Busco a tientas los colzoncillos, pues aún veo borroso. Qué sueño.

Qué asco de vida, qué asco de to...

Ya vestido, voy a la cocina a por el almuerzo. No, perdón, los almuerzos. Abro la nevera y cojo dos bocadillos pulcramente envueltos con papel de aluminio. Atravieso el comedor y entro en su habitación a oscuras. La muy cabrona aún duerme. Asquerosa pija que entra a las 9... Le dejo su bocadillo encima de la mochila y vuelvo a mi habitación aún con la vista borrosa y con la amargura de la falta de sueño aún latente.

Qué asco de vida, qué asco de to...

Encesto al bocadillo en la mochila y la cierro. Mierda, tengo examen de filosofía... ¿Vale la pena sacar el libro para repasar? A la mierda todo, tengo sueño, y mientras lo entienda...

Tiro la mochila en el pasillo y me voy al comedor. me cruzo con mi padre que va al baño. Tiene tanto o más sueño que yo. Le dejo un "Buenos días" por lo bajo y de mal humor, y me apalanco en el sofá.

Ver el telediario me inspira más simpatía que repasar. Por lo menos no tengo que pensar, y vuelvo a acordarme de que tengo un sueño tremendo... Y en el tiempo dicen que va a llover.

Qué asco de vida, qué asco de to...

Mi madre me avisa de la hora. Llevo media hora empanado delante de la tele, con los ojos medio cerrados. Repito la misma maniobra que al levantarme de la cama. Agarro la mochila del pasillo. Joder, cómo pesa. Ya me voy, pero entonces, al pasar por delante del baño...

La veo ahí con la plancha del pelo. ¿Cómo es posible que no tenga sueño? ¿No estuvo hasta tarde estudiando o algo así? Maldita pija que nunca tiene sueño...

Qué asco de vida, qué asco de to...

Ya estoy en el portal de la finca. Ale, al infierno. Me falta poco para quedarme dormido en plena calle...

Y ahí está. Al pasar por delante de una calle perpendicular, lo veo. El cielo de la mañana. Todo lleno de nubes, pero la luz del sol los atraviesa como a las hojas de los árboles, dándoles un tono rosado, que yo dudaba que se pudiera encontrar en esa parte de la naturaleza...

Y recuerdo porqué me he levantado.

Es viernes. A partir de las 5, te tendré toda para mí. Ya con las fuerzas renovadas por el crepúsculo, me encamino a clase, repasando mentalmente el argumento ontológico y la duda cartesiana. Son apenas las 8 y no saldré hasta las 3...

Qué asco de día.

Pero vale la pena, porque mi archienemigo no me molestará durante un par de días, y ésta noche me iré a dormir con ése calorcillo tan agradable que me da cuando te abrazo, y que sólo es comparable al de las sábanas por la mañana en un día de colegio.

P.D.: Una entrada aburrida para un domingo aburrido sin tí.

martes, 27 de enero de 2009

Ciclo sin fin

Nacer, crecer y morir.

En eso consiste el ciclo. El ciclo de la vida. Todos los seres vivos tenemos que pasar por esas fases. Sí, tal vez algún paso en concreto sea duro, pero es ley de vida. Tenemos que aceptarlos. Si no, no valdría la pena dar el primer paso, ¿verdad?

Bueno, todos los seres vivos tienen que pasar por ellos. Los animales, los seres humanos, las plantas, todos lo hacemos, queramos o no. No os voy a dar clases de conocimiento del medio a estar alturas...

Pero incluso los seres no vivos pasan por este ciclo. Tampoco se les puede calificar de seres. Inertes los llaman. Bueno, me explico. Tal es el ciclo de la vida, que hasta las piedras se forman de la lava, crecen, se fisuran, se deforman, hasta que de ellas quedan apenas partículas. Los planetas, que junto a todo su sistema solar nacen a partir de nebulosas, sus masas se concentran hasta formarlos, y ellos mueren también junto con su estrella pasado el tiempo conveniente.
El mismo universo sigue ese ciclo. Nació del Big Bang, sigue expandiéndose según los físicos, y según otro puñado puede que llegue un momento en que empiece a encogerse y vuelva a estar como al principio... para volver a nacer, y a expandirse de nuevo, y volver a escogerse.

Todo pasa por el ciclo sin fin. Pero no sólo lo físico. Incluso los conceptos. Las civilizaciones. Los sentimientos. El amor mismo, que nace del más diminuto instante, crece y crece junto a la felicidad, pero también muere llegada su hora. La esperanza. Pero también el miedo. 

Pero también hay algo que no se rige por este ciclo. Es lo único que conozco que no muere nunca. Crece y crece. Nunca para de crecer, hasta que acaba contigo.

Hablo de las mentiras.

He tenido una semana... bueno, arriesgada. Con miedo constante de que algunas de mis mentiras me estallasen en la cara. Que he tenido miedo de que todo lo que había conseguido se fuese a la mierda en un momento.

Es el problema de las mentiras. Que nacen de mentirijillas, crecen y crecen con el tiempo, silenciosas, y ya no desaparecen, simplemente se esconden hasta que un día al llegar a casa te saltan encima.

Pero me he salvado. Por los pelos, pero me he salvado. Pero bueno, no son seres vivos, ni inertes, son solo ideas, sentimientos, seres inmateriales. No me he librado de ellas. Volverán a explotarme en la cara porque seguirán creciendo. Y aunque confiese, no las mataré, porque seguirán siempre allí, solo dejarán de crecer, pero continuarán alimentándose de mi credibilidad, siempre serán una mancha en el corazón de las personas a las que he mentido. Cada vez confiarán menos en mí.

Curioso el caso de las mentiras, los únicos seres que conozco que no siguen el ciclo de la vida, que se saltan el paso más duro, y una vez que nacen nadie puede detenerlas.

Pero es que sé que nunca dejaré de engendrar a estos seres. No se puede evitar. Todos somos responsables de ellos. Pero ya sabemos cómo hacer que dejen de crecer, ¿verdad? 

Y esto es solo una parte más del ciclo, tan bello a su manera.


P.D.: Aprovecho para dar las gracias a las personas que hacen posible este blog. Son esos alicientes los que me animan a seguir escribiendo mis paridas, y hay que agradecérselo de vez en cuando. Así que muchísimas gracias a Estela y a Emma, que con sus premios no solo me animan a escribir, sino que decoran este blog, y ocupan un bonito estante en mi corazón :)

P.D.2: Y gracias a ti también, que esas charlas contigo me inspiran, y tus carambolas, y tus verbos extraños, y ya verás cómo conseguiré arqueros. ¿Lo sabes no? :P

"Dicen que las mentiras pueden dar la vuelta al mundo antes de que la verdad tenga tiempo de ponerse las botas..."
-Terry Pratchett

sábado, 17 de enero de 2009

A Song of Sand and Butterflies

La vida es... como un desierto.

No me malinterpretéis. No hablo de que la vida sea dura, no voy a usar una metáfora con un oasis y la perseverancia a lo Sueño de Primavera (que puede que un día me entre la vena). Se pueden hacer muchísmas metáforas con la vida. Con lo que sea.

Podemos encontrar metáforas sobre la vida hasta en una sopa de fideos. De acuerdo, a lo mejor yo soy
 muy raro y veo metáforas en todas partes. Pero es otra forma de ver la vida.

¿Lo véis? Otra metáfora así, al canto. La vida está llena de significados ocultos. De guiños del artista a los símbolos de su obra... Joder, ya tenemos otra. Bueno, volvamos al tema de la vida... Mmmm... Mierda, es que no se me ocurre cómo explicar la vida sin metáforas.

Digamos que la vida es... no, son... 

Instantes.

Sí. Algo así. Imagináos... una encrucijada. Lleváis tiempo recorriendo un comino, y de repente, se divide en varias direcciones. Tenemos que escoger una. Pero a lo mejor no todas llevan al sitio adónde queremos ir.

Todos los caminos llevan a Roma, así que da igual hacia dónde vayamos. Simplemente, disfrutemos del paisaje. Vamos eligiendo caminos y caminos, y nos vamos cruzando con más y más gente. Muchas veces no sabemos qué nos depara el siguiente sendero. Otras muchas más nuestros pasos dependen de los camino de otros viajeros.

Imagináos que al pasar por un puente, éste se cae. Cuando nosotros lleguemos a ése puente, no podremos pasar, así que tendremos que buscar una bifurcación distinta. Pero no fue culpa nuestra que ése camino se cortase. O que otro viajero abra una senda por el bosque a base de machete.

Así que otros tantos caminos nos son impuestos al azar por otros viajeros igual de perdidos que nosotros. Pero bueno, confiemos en la providencia y sigamos el camino. Roma no está cada vez más cerca...

Cambiemos de metáfora.

Imaginad... el aleteo de una mariposa. Sí, ése aleteo que más tarde se transforma en un huracán al otro lado el mundo. La mariposa no sabe lo que ha hecho, ni nosotros sabemos de esa mariposa perversa. No es culpa de nadie, ¿no? Oh, el azar...

Lanzad una piedra por una ladera. Tened por seguro que al llegar abajo no será la misma piedra. Puede que la piedra se quede a medio camino de la base de la ladera al quedarse atascada por otra piedras. O puede que al llegar abajo venga acompañada de un avalancha que atropelle a alguno de nuestros amigos los viajeros...

Todo está... interconectado. Con hilos invisibles y pendencieros, que se mueven de forma caprichosa dando lugar a una orquesta con demasiadas notas para que la sigamos y una canción en una lengua extraña.

Volvamos al desierto. Arena. Granos. Se mueven al son del viento orgulloso y taimado. Cae un grano en algún lugar... y luego viene otro. Y otro. Y otro. Si se ponen en los sitios adecuados... forman una duna capaz de tapar el mismo sol.

Eso es la vida.

Infinitos instantes ordenados según los designios de una mano enguantada que acecha desde una oscuridad incierta. Sólo instantes. Que juntos pueden ensombrecer al mayor de los reinos o hacer que nos salga una espinilla en la nariz el peor día posible.

Lo nuestro empezó porque algún chaval colgó un video de los Umbilical Brothers en Jesulink.com. Ese no es más que un granito de nuestra duna. Que se cimienta sobre otros tantísimos granos. Yo ya le he perdido la pista al camino que seguimos... solo recuerdo algún que otro camino pedregoso, y un sol radiante al comienzo del invierno.

No podemos seguir el paso a la mano que rige la orquesta. Huye por caminos oscuros y angostos, y nunca sabemos si van de verdad a Roma... Cada vez que estamos cerca de quitarle ese guante y ver qué esconde... 

Se deshace en arena.

Y al siguiente instante forma otra duna sobre un camino cortado por una avalancha anónima. No nos preguntemos sobre las reglas del juego. Todos los caminos llevan a Roma, ¿no?

Simplemente, disfrutemos del paisaje, admiremos las mariposas y bailemos lo que queda de esa canción extraña...

P.D.: "Dios no juega a los dados con el universo. Juega a un juego inefable de Su propia invención que podría ser comparado, desde la perspectiva de los demás jugadores (es decir, todo el mundo), con estar en una oscura y compleja variante del poker en una habitación oscura, con cartas en blanco, con apuestas infinitas y con un croupier que no te quiere explicar las reglas y que sonríe todo el tiempo." -Terry Pratchett

domingo, 4 de enero de 2009

Quiero, quiero, quiero

Somos caprichosos.

Sí, es la realidad. La época en la que más lo demostramos es ahora, en la víspera de la venida del Gordo y los Reyes Majos. Que nos esperamos a última hora para pedirlo todo. Y lo pedimos todo. Lo queremos todo ahora. Al precio que sea pero los queremos. Cómo cuando éramos niños. Yo, en concreto, me ponía a berrear como un malcriado delante de cualquier tienda de juguetes.

Mi hermana es igual. De acuerdo, es más mayor que yo en aquella época oscura de mi infancia, pero el egoísmo perdura. A falta de un día para la Noche de Reyes, mi hermana no duda en ponerle morros a mi padre que le compre tal abrigo, o tal pantalón, o cualquier baratija del Roxy de los cojones.

Porque lo queremos todo. Siempre queremos cosas. El apetito del ser humano es insaciable. Tal es que todos queremos un coche nuevo. Una casa más grande. La consola del momento y los juegos de moda. Y, ¿porqué no?, un país más grande.

Cuánto egoísmo hay en el mundo. Los hay que hasta quieren paredes para sus casas. ¡JA! ¿Y un techo también, verdad? ¿Quieres también ropa abrigada para tus hijos o seguridad social? Quita, quita, hasta que yo no tenga ésos vaqueros, iros a la cola, muertos de hambre.

Y es irónico. Quiero, quiero quiero. Todo se reduce a éso.

Yo quiero bastantes cosas.

Quiero todos los juegos de moda de la Play 3. También quiero la Wii. Quiero ésa chaqueta. Quiero los libros de la Fundación. Quiero el busto de edición limitada de Eddard Stark. Quiero un Iphone. Quiero ésas zapatillas. Quiero que mi blog llegue a las 10.000 visitas. Quiero ganar el concurso de 20 Minutos. Quiero un coche. Quiero...

Quiero, quiero, quiero.

Mmm... no sé... a ver qué puedo querer...

Quiero... ¿divertirme? Sí, sí, eso está bien... Quiero... una habitación más grande. Sí... ¿Y si...?

Quiero reírme de las caras raras que pones por la Cam cuando te hablo. Quiero que seas la última persona con la que hable por el MSN hasta las tantas de la madrugada. Quiero que me hagas tus miradas matadoras. Quiero que te rías con mis chistes malos. Quiero inventarme mil y un adjetivos para ti. Quiero que cuando te aburras yo sea la primera persona a la que busques. Quiero que te sientas bien contándome tus cosas. Quiero sentir ése calorcillo en el pecho cuando recibo tus mensajes e emails. Quiero hacerme muchas fotos contigo. Quiero que me hagas todas las pajaritas de serpentinas que quieras. Quiero seguir siendo tufriki.

Quiero, quiero, quiero.

Será que no sabemos lo que queremos.

Quiero... Venga, piensa... algo más... Quiero...

¡Joder!

Te quiero a ti, estúpida.


Pero no se puede tener todo en ésta vida. ¿Verdad? Bueno, he leído el e-mail. Ya sospechaba todas ésas cosas desde hace tiempo. Soy más listo que tú, qué quieres que le haga... No te preocupes, no hay prisas. Quiero que estemos los dos seguros. Esperaré :)

Pero lo que más quiero, pase lo que pase, es que nuestra amistad no se pierda.

¿Lo veis? Todo se basa en el "Quiero, quiero, quiero"

Te quiero, te quiero, te quiero.