"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

viernes, 30 de enero de 2009

Qué asco de día

Pitití, pitití

-Qué oscuro está todo... Qué calorcito más agradable... Qué blandito está to...

Pitití, pitití

-¿Pero qué coño es eso? Se está tan bien aquí... Qué suaves son las sábanas...

Pitití, pitití

-Oh no... Por favor, 5 minutitos más...

Pitití, pitití... Pitití, pitití

-Hijo de... vaaale, ya me levanto... Qué asco de vida, qué asco de todo...

Un nuevo día. Me levantó de la cama de un salto, para desperezarme y no volver a caer rendido en el paraíso de la colcha. Apago los berridos de mi viejo archienemigo, siempre destrueyndo mis sueños desde la cabecera de mi cama. Nos veremos las caras en el próximo amanecer, como siempre. Pero es viernes, así que al día sigueinte perderá tu poder, y podré seguir soñando.

Dejo a un lado mis fantasías de venganza contra el despertador, y busco mi ropa. Como de costumbre está colgada encima de la silla de mi escritorio. Busco a tientas los colzoncillos, pues aún veo borroso. Qué sueño.

Qué asco de vida, qué asco de to...

Ya vestido, voy a la cocina a por el almuerzo. No, perdón, los almuerzos. Abro la nevera y cojo dos bocadillos pulcramente envueltos con papel de aluminio. Atravieso el comedor y entro en su habitación a oscuras. La muy cabrona aún duerme. Asquerosa pija que entra a las 9... Le dejo su bocadillo encima de la mochila y vuelvo a mi habitación aún con la vista borrosa y con la amargura de la falta de sueño aún latente.

Qué asco de vida, qué asco de to...

Encesto al bocadillo en la mochila y la cierro. Mierda, tengo examen de filosofía... ¿Vale la pena sacar el libro para repasar? A la mierda todo, tengo sueño, y mientras lo entienda...

Tiro la mochila en el pasillo y me voy al comedor. me cruzo con mi padre que va al baño. Tiene tanto o más sueño que yo. Le dejo un "Buenos días" por lo bajo y de mal humor, y me apalanco en el sofá.

Ver el telediario me inspira más simpatía que repasar. Por lo menos no tengo que pensar, y vuelvo a acordarme de que tengo un sueño tremendo... Y en el tiempo dicen que va a llover.

Qué asco de vida, qué asco de to...

Mi madre me avisa de la hora. Llevo media hora empanado delante de la tele, con los ojos medio cerrados. Repito la misma maniobra que al levantarme de la cama. Agarro la mochila del pasillo. Joder, cómo pesa. Ya me voy, pero entonces, al pasar por delante del baño...

La veo ahí con la plancha del pelo. ¿Cómo es posible que no tenga sueño? ¿No estuvo hasta tarde estudiando o algo así? Maldita pija que nunca tiene sueño...

Qué asco de vida, qué asco de to...

Ya estoy en el portal de la finca. Ale, al infierno. Me falta poco para quedarme dormido en plena calle...

Y ahí está. Al pasar por delante de una calle perpendicular, lo veo. El cielo de la mañana. Todo lleno de nubes, pero la luz del sol los atraviesa como a las hojas de los árboles, dándoles un tono rosado, que yo dudaba que se pudiera encontrar en esa parte de la naturaleza...

Y recuerdo porqué me he levantado.

Es viernes. A partir de las 5, te tendré toda para mí. Ya con las fuerzas renovadas por el crepúsculo, me encamino a clase, repasando mentalmente el argumento ontológico y la duda cartesiana. Son apenas las 8 y no saldré hasta las 3...

Qué asco de día.

Pero vale la pena, porque mi archienemigo no me molestará durante un par de días, y ésta noche me iré a dormir con ése calorcillo tan agradable que me da cuando te abrazo, y que sólo es comparable al de las sábanas por la mañana en un día de colegio.

P.D.: Una entrada aburrida para un domingo aburrido sin tí.

martes, 27 de enero de 2009

Ciclo sin fin

Nacer, crecer y morir.

En eso consiste el ciclo. El ciclo de la vida. Todos los seres vivos tenemos que pasar por esas fases. Sí, tal vez algún paso en concreto sea duro, pero es ley de vida. Tenemos que aceptarlos. Si no, no valdría la pena dar el primer paso, ¿verdad?

Bueno, todos los seres vivos tienen que pasar por ellos. Los animales, los seres humanos, las plantas, todos lo hacemos, queramos o no. No os voy a dar clases de conocimiento del medio a estar alturas...

Pero incluso los seres no vivos pasan por este ciclo. Tampoco se les puede calificar de seres. Inertes los llaman. Bueno, me explico. Tal es el ciclo de la vida, que hasta las piedras se forman de la lava, crecen, se fisuran, se deforman, hasta que de ellas quedan apenas partículas. Los planetas, que junto a todo su sistema solar nacen a partir de nebulosas, sus masas se concentran hasta formarlos, y ellos mueren también junto con su estrella pasado el tiempo conveniente.
El mismo universo sigue ese ciclo. Nació del Big Bang, sigue expandiéndose según los físicos, y según otro puñado puede que llegue un momento en que empiece a encogerse y vuelva a estar como al principio... para volver a nacer, y a expandirse de nuevo, y volver a escogerse.

Todo pasa por el ciclo sin fin. Pero no sólo lo físico. Incluso los conceptos. Las civilizaciones. Los sentimientos. El amor mismo, que nace del más diminuto instante, crece y crece junto a la felicidad, pero también muere llegada su hora. La esperanza. Pero también el miedo. 

Pero también hay algo que no se rige por este ciclo. Es lo único que conozco que no muere nunca. Crece y crece. Nunca para de crecer, hasta que acaba contigo.

Hablo de las mentiras.

He tenido una semana... bueno, arriesgada. Con miedo constante de que algunas de mis mentiras me estallasen en la cara. Que he tenido miedo de que todo lo que había conseguido se fuese a la mierda en un momento.

Es el problema de las mentiras. Que nacen de mentirijillas, crecen y crecen con el tiempo, silenciosas, y ya no desaparecen, simplemente se esconden hasta que un día al llegar a casa te saltan encima.

Pero me he salvado. Por los pelos, pero me he salvado. Pero bueno, no son seres vivos, ni inertes, son solo ideas, sentimientos, seres inmateriales. No me he librado de ellas. Volverán a explotarme en la cara porque seguirán creciendo. Y aunque confiese, no las mataré, porque seguirán siempre allí, solo dejarán de crecer, pero continuarán alimentándose de mi credibilidad, siempre serán una mancha en el corazón de las personas a las que he mentido. Cada vez confiarán menos en mí.

Curioso el caso de las mentiras, los únicos seres que conozco que no siguen el ciclo de la vida, que se saltan el paso más duro, y una vez que nacen nadie puede detenerlas.

Pero es que sé que nunca dejaré de engendrar a estos seres. No se puede evitar. Todos somos responsables de ellos. Pero ya sabemos cómo hacer que dejen de crecer, ¿verdad? 

Y esto es solo una parte más del ciclo, tan bello a su manera.


P.D.: Aprovecho para dar las gracias a las personas que hacen posible este blog. Son esos alicientes los que me animan a seguir escribiendo mis paridas, y hay que agradecérselo de vez en cuando. Así que muchísimas gracias a Estela y a Emma, que con sus premios no solo me animan a escribir, sino que decoran este blog, y ocupan un bonito estante en mi corazón :)

P.D.2: Y gracias a ti también, que esas charlas contigo me inspiran, y tus carambolas, y tus verbos extraños, y ya verás cómo conseguiré arqueros. ¿Lo sabes no? :P

"Dicen que las mentiras pueden dar la vuelta al mundo antes de que la verdad tenga tiempo de ponerse las botas..."
-Terry Pratchett

sábado, 17 de enero de 2009

A Song of Sand and Butterflies

La vida es... como un desierto.

No me malinterpretéis. No hablo de que la vida sea dura, no voy a usar una metáfora con un oasis y la perseverancia a lo Sueño de Primavera (que puede que un día me entre la vena). Se pueden hacer muchísmas metáforas con la vida. Con lo que sea.

Podemos encontrar metáforas sobre la vida hasta en una sopa de fideos. De acuerdo, a lo mejor yo soy
 muy raro y veo metáforas en todas partes. Pero es otra forma de ver la vida.

¿Lo véis? Otra metáfora así, al canto. La vida está llena de significados ocultos. De guiños del artista a los símbolos de su obra... Joder, ya tenemos otra. Bueno, volvamos al tema de la vida... Mmmm... Mierda, es que no se me ocurre cómo explicar la vida sin metáforas.

Digamos que la vida es... no, son... 

Instantes.

Sí. Algo así. Imagináos... una encrucijada. Lleváis tiempo recorriendo un comino, y de repente, se divide en varias direcciones. Tenemos que escoger una. Pero a lo mejor no todas llevan al sitio adónde queremos ir.

Todos los caminos llevan a Roma, así que da igual hacia dónde vayamos. Simplemente, disfrutemos del paisaje. Vamos eligiendo caminos y caminos, y nos vamos cruzando con más y más gente. Muchas veces no sabemos qué nos depara el siguiente sendero. Otras muchas más nuestros pasos dependen de los camino de otros viajeros.

Imagináos que al pasar por un puente, éste se cae. Cuando nosotros lleguemos a ése puente, no podremos pasar, así que tendremos que buscar una bifurcación distinta. Pero no fue culpa nuestra que ése camino se cortase. O que otro viajero abra una senda por el bosque a base de machete.

Así que otros tantos caminos nos son impuestos al azar por otros viajeros igual de perdidos que nosotros. Pero bueno, confiemos en la providencia y sigamos el camino. Roma no está cada vez más cerca...

Cambiemos de metáfora.

Imaginad... el aleteo de una mariposa. Sí, ése aleteo que más tarde se transforma en un huracán al otro lado el mundo. La mariposa no sabe lo que ha hecho, ni nosotros sabemos de esa mariposa perversa. No es culpa de nadie, ¿no? Oh, el azar...

Lanzad una piedra por una ladera. Tened por seguro que al llegar abajo no será la misma piedra. Puede que la piedra se quede a medio camino de la base de la ladera al quedarse atascada por otra piedras. O puede que al llegar abajo venga acompañada de un avalancha que atropelle a alguno de nuestros amigos los viajeros...

Todo está... interconectado. Con hilos invisibles y pendencieros, que se mueven de forma caprichosa dando lugar a una orquesta con demasiadas notas para que la sigamos y una canción en una lengua extraña.

Volvamos al desierto. Arena. Granos. Se mueven al son del viento orgulloso y taimado. Cae un grano en algún lugar... y luego viene otro. Y otro. Y otro. Si se ponen en los sitios adecuados... forman una duna capaz de tapar el mismo sol.

Eso es la vida.

Infinitos instantes ordenados según los designios de una mano enguantada que acecha desde una oscuridad incierta. Sólo instantes. Que juntos pueden ensombrecer al mayor de los reinos o hacer que nos salga una espinilla en la nariz el peor día posible.

Lo nuestro empezó porque algún chaval colgó un video de los Umbilical Brothers en Jesulink.com. Ese no es más que un granito de nuestra duna. Que se cimienta sobre otros tantísimos granos. Yo ya le he perdido la pista al camino que seguimos... solo recuerdo algún que otro camino pedregoso, y un sol radiante al comienzo del invierno.

No podemos seguir el paso a la mano que rige la orquesta. Huye por caminos oscuros y angostos, y nunca sabemos si van de verdad a Roma... Cada vez que estamos cerca de quitarle ese guante y ver qué esconde... 

Se deshace en arena.

Y al siguiente instante forma otra duna sobre un camino cortado por una avalancha anónima. No nos preguntemos sobre las reglas del juego. Todos los caminos llevan a Roma, ¿no?

Simplemente, disfrutemos del paisaje, admiremos las mariposas y bailemos lo que queda de esa canción extraña...

P.D.: "Dios no juega a los dados con el universo. Juega a un juego inefable de Su propia invención que podría ser comparado, desde la perspectiva de los demás jugadores (es decir, todo el mundo), con estar en una oscura y compleja variante del poker en una habitación oscura, con cartas en blanco, con apuestas infinitas y con un croupier que no te quiere explicar las reglas y que sonríe todo el tiempo." -Terry Pratchett

domingo, 4 de enero de 2009

Quiero, quiero, quiero

Somos caprichosos.

Sí, es la realidad. La época en la que más lo demostramos es ahora, en la víspera de la venida del Gordo y los Reyes Majos. Que nos esperamos a última hora para pedirlo todo. Y lo pedimos todo. Lo queremos todo ahora. Al precio que sea pero los queremos. Cómo cuando éramos niños. Yo, en concreto, me ponía a berrear como un malcriado delante de cualquier tienda de juguetes.

Mi hermana es igual. De acuerdo, es más mayor que yo en aquella época oscura de mi infancia, pero el egoísmo perdura. A falta de un día para la Noche de Reyes, mi hermana no duda en ponerle morros a mi padre que le compre tal abrigo, o tal pantalón, o cualquier baratija del Roxy de los cojones.

Porque lo queremos todo. Siempre queremos cosas. El apetito del ser humano es insaciable. Tal es que todos queremos un coche nuevo. Una casa más grande. La consola del momento y los juegos de moda. Y, ¿porqué no?, un país más grande.

Cuánto egoísmo hay en el mundo. Los hay que hasta quieren paredes para sus casas. ¡JA! ¿Y un techo también, verdad? ¿Quieres también ropa abrigada para tus hijos o seguridad social? Quita, quita, hasta que yo no tenga ésos vaqueros, iros a la cola, muertos de hambre.

Y es irónico. Quiero, quiero quiero. Todo se reduce a éso.

Yo quiero bastantes cosas.

Quiero todos los juegos de moda de la Play 3. También quiero la Wii. Quiero ésa chaqueta. Quiero los libros de la Fundación. Quiero el busto de edición limitada de Eddard Stark. Quiero un Iphone. Quiero ésas zapatillas. Quiero que mi blog llegue a las 10.000 visitas. Quiero ganar el concurso de 20 Minutos. Quiero un coche. Quiero...

Quiero, quiero, quiero.

Mmm... no sé... a ver qué puedo querer...

Quiero... ¿divertirme? Sí, sí, eso está bien... Quiero... una habitación más grande. Sí... ¿Y si...?

Quiero reírme de las caras raras que pones por la Cam cuando te hablo. Quiero que seas la última persona con la que hable por el MSN hasta las tantas de la madrugada. Quiero que me hagas tus miradas matadoras. Quiero que te rías con mis chistes malos. Quiero inventarme mil y un adjetivos para ti. Quiero que cuando te aburras yo sea la primera persona a la que busques. Quiero que te sientas bien contándome tus cosas. Quiero sentir ése calorcillo en el pecho cuando recibo tus mensajes e emails. Quiero hacerme muchas fotos contigo. Quiero que me hagas todas las pajaritas de serpentinas que quieras. Quiero seguir siendo tufriki.

Quiero, quiero, quiero.

Será que no sabemos lo que queremos.

Quiero... Venga, piensa... algo más... Quiero...

¡Joder!

Te quiero a ti, estúpida.


Pero no se puede tener todo en ésta vida. ¿Verdad? Bueno, he leído el e-mail. Ya sospechaba todas ésas cosas desde hace tiempo. Soy más listo que tú, qué quieres que le haga... No te preocupes, no hay prisas. Quiero que estemos los dos seguros. Esperaré :)

Pero lo que más quiero, pase lo que pase, es que nuestra amistad no se pierda.

¿Lo veis? Todo se basa en el "Quiero, quiero, quiero"

Te quiero, te quiero, te quiero.