"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

viernes, 27 de febrero de 2009

De siembra

Hoy quiero hablar un poco la inspiración. Sí, vosotros, como buenos bloggers que sois, entendéis muy bien de qué hablo. Todos tenemos temporadas en que nuestras musas se van de vacaciones a Dios sabe dónde y no sabemos con qué rellenar nuestros blogs, que empiezan a pasar hambre.

Por suerte a mí las hambrunas sólo me suelen durar dos semanas como mucho. Lo importante es tener bien claro qué y quiénes son nuestras musas, y tenerlas bien vigiladas para echar manos de ellas cuando las necesitemos. Observando un poco la frecuencia y las temáticas de mis entradas, creo que he localizado a mis 3 musas.
Una de ellas, imprescindible, es la experiéncia diaria. Ya sabéis.
 Ir por la calle y que de repente veas una escena, que te ilumina la bombilla en un instante, o que te da la tabarra en la memoria durante todo el día pidiendo que la expreses. Supongo que en éste caso suele bebe mucho de mi querida e incomprendida asignatura preferida, la Filosofía. No puedo evitar escuchar los temas que damos en clase y luego aplicarlos a mi vida diaria, y camuflarla en todas y cada una de mis entradas. Mi buen compañero de calenturas de sesera Jose definió una vez mis entradas como "aplicaciones de la filosofía a la práctica". Dicen que la realidad siempre supera a la ficción, ¿no? Pues he ahí a mi primera musa.

Como no podía faltar, y para no hacer feos a la imagen que tengo colgada en la barra derecha de mi blog, otra de mis musas (igual o más importante que la primera) es mi chica. Ésta necesita poca explicación, ¿no? El amor es el sentimiento más fuerte que existe, y de eso va la escritura, de expresar sentimientos, de transmitirlos a otras personas por lejos que estén, y del habla que sean... sea amor, risa, rabia, tristeza, seriedad, heroísmo, etc. Digamos que contigo experimento las mejores. El amor es un sentimiento muy basto y complicado, que nunca he llegado a entender demasiado bien por no ser muy conocido, pero da para muchas, muchas línias; y páginas también, que nosotros tenemos hasta un libro propio ;) Tú me inspiras y no puedo evitar dedicarte algunas línias en casi todas mis entradas.

Y ahora... mi tercera musa. Como soy un buen novio, no puedo poner nada por encima de mi novia, ella es mi mayor inspiración, pero ésta otra no es superior, pero sí especial, básica para crear, que es el trabajo de los bloggers. Es la base y al mismo tiempo el obejetivo para el que nos preparamos los bloggers, y por lo menos yo, no puedo parar de beber de ahí.

Es, por supuesto, la propia literatura. ¿Lógico, no? Si quieres escribir, tienes que aprender de algún sitio. Yo, por lo menos desde mi perspectiva, creo que no he tomado la forma de escribir de ningún autor en concreto, pero sí soy consciente de los guiños o similitudes que acabo cogiendo de muchos para formar mi propio estilo.

Yo no comencé a leer libros hasta los 9 años. Lo mío era la tele y el pilla-pilla. Recuerdo con cariño mi noveno cumpleaños, en que regalaron mi primera GameBoy y el juego Pokémon Plata y, por supuesto, el libro antes nombrado: uno de Manolito Gafotas. Sí, con el apetito literario que tengo hoy en día, es difícil creer que empezara con eso... Pero dadme cuartelillo, que tenía 9 años, y mi tía, que es maestra (lo son casi todos en mi familia) estaba ansiosa por que empezara a leer.

El libro pasó bastantes días inadvertido. Yo mientras trataba de ganar la Liga Pokémon y hacerme con todos. La lectura no me atraía mucho por aquellos años, y casi me tuvieron que obligar a leer al niño gordo de las gafas. Meses después ya tenía unos cuentos volúmenes de la colección en mi cuarto.

Ahí es cuando la semilla de la lectura fue plantada en mí. Luego tuve una sequía de libros hasta que llegó la fiebre de las películas de Harry Potter, y con ella la moda por sus libros. Después de la segunda película no pude resistirme a leerme el Prisionero de Azkaban, y así abrirme a mis primeros libros semi-adultos. Por aquel entonces, seguí comprando el resto de libros del niño que sobrevivió, pero no era más que un joven que lo único que conocía de literatura de calidad era la pluma de Rowling. A partir de ahí volví a tener sequía de lectura, cuyo mono me trataba con más cargamentos para mi Nintendo DS y mi PS2 de aquel entonces.

Más tarde, en El País, echaron una colección de literatura universal de clásicos. Ya sabéis, Tom Sawyer, El hombre invisible, Drácula, Los tres mosqueteros, El gato negro, Sherlock Holmes... Mi padre que ría que volviera a leer, así que me lo propuso, y esa linda colección de 50 libros adorna 2 espacios enteros de estantería. Lo lamento, he leído apenas 10 de los 50 clásicos, pero porque con 12 años no iba a ser capaz de targarme El conde de Montecristo o Moby Dick... Necesitaba algo más de mi edad.

Sólamente necesitaba otro empujoncito más...

Pocos años después llegó El Ejército Negro. Sí, ahí tenía saciado mi apetito juvenil de caballeros y dragones. Éste fue el último empujón que necesité para adentrarme en el misterioso y fascinante mundo de las bibliotecas.

Al terminar el libro, empecé a saborear el aroma de las páginas, el amor a la escritura, su importancia, su poder, su magia... Tuve ganas de más. Pero no de más sagas juveniles de dudosa calidad. Quería consolidarme como lector. Quería poder entrar en una conversación adulta y poder decir "Pues yo me he leído...". Vista desde fuera, se dsitingue muy fácilmente porqué los libros juveniles son considerados un estrato inferior.

Ésto ocurrió hace relativamente poco, pues rondaba los 15 ó 16 años. Ya he subido de escalón. Tener la estantería ocupada por libros de Isaac Asimov lo corrobora, ¿no?. Me siento más sabio y más... grande. Mi filosofía y mi visión del mundo ha quedado transformada por la pluma de Terry Practhett hasta tal punto que mi mismo blog es un guiño a sus obras. Con sus libros me rio y, lo más importante, pienso. Y me rio de la vida, que es bastante importante en los tiempos que corren.

Y luego está mi buque insignia. Todos tenemos un libro o saga preferida, y ésta es la mía. Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin. Se merece las letras en cursiva, porque he llorado y reído con la historia de traiciones más viciante y épica que he conocido. Un culebrón sobre lores y damas, caballeros y dragones, lobos y leones, cuervos, un juego de tronos...

Hoy he empezado El último deseo, de Andrzej Sapkowski, el primer volumen de la saga de Geralt de Rivia. Me gusta. Me gusta mucho. Estoy ansioso por conocer más de las aventuras de El brujo y sentir más de la mitología de Europa del este.
Geralt de Rivia
Bueno, queridos lectores, muchísimas gracias por aguantar éste repaso por mi vida literaria, algo fanatizada para mi gusto, pero que espero que ayude a entender mi vocación por el mundillo de las páginas. Todo lo anteriormente nombrado me ha inspirado alguna vez. Y hoy he esperado transmitiros ése sentimiento. Porque en eso consiste nuestro trabajo, ¿no, queridos bloggers?

Y he aquí la moraleja, da igual qué escribas o de dónde te inspires para ello, lo que importa es que pongas tu corazón en ello, que al hacerlo imagines las tardes cogiéndola de la mano, las canciones de caballeros en el salón de un castillo o alrededor de una hoguera a los pies del Muro, el viento soplando en un bosque otoñal, una tortuga gigante con cuatro elefantes a la espalda y un disco sobre ellos, un sistema solar entero protegido por un campo de fuerza, una estrige acechando tras los muros de una cripta, un rojo amanecer o los primeros días de las primavera.

Espero que hayáis notado que mis sequías lectoras se asemejaban a las estaciones. La semilla germinó hace mucho y ya se está formando un tallo sólido. Florecerá con la primavera, y algún día espero recoger sus frutos.

Pues ésas son mis musas. ¿Cuáles son las vuestras?

"Una buena librería es simplemente un respetable Agujero Negro que sabe leer"
-Terry Pratchett

miércoles, 18 de febrero de 2009

El barquero

Un ligero chapoteo en el agua le despertó de su ensimismamiento. Una finas ondas en el agua revelaban movimiento, y poco a poco fueron creciendo, hasta que la oscuridad dejó entrever un bote. Según se acercaba, se fijó en que no era un bote propiamente dicho, más bien una especie de góndola. Llegó a esa conclusión porque el barquero impulsaba la nave por medio de una vara apoyada en el fondo del río.

Por fin recibiría respuestas. Sobre dónde estaba, qué les había pasado a sus padres y si llegaría a tiempo de coger el avión. El barquero iba de negro, encapuchado, ocultándose la cara y flaco como un muerto. La góndola tocó proa en la orilla y el barquero, silencioso, bajó.

-¿Quién eres?
-Ésa pregunta tiene muchas respuestas, y ninguna puede que te guste.
-¿Qué? ¿Pero qué cojones dices? Oye, no me vengas con paridas, ¿dónde coño estoy? En media hora va a salir mi avión a Ibiza y no sé adónde ha ido el puto taxista...
-Ya has perdido el avión.
-¿Cómo? ¿Qué hora es? Ya veréis, mis padres van a meter una demanda a la compañía de taxis que os vais a cag...
-No le eches la culpa al taxista. Le he llevado hace un rato, es un tío majo. Ya culpa fue del otro conductor, con el móvil de la narices...
-¿Ein? ¿De qué coño hablas? ¿Dónde están mis padres? Como perdamos la reserva del hotel...
-Tus padres y tú habéis muerto en un accidente de coche, ¿contento?
-... no nos devolverán el din... ¿Qué?
-Algunos humanos me llamáis Caronte, y ésto que ves aquí es el río Estigia... Eh, oye ¿estás bien? Estás pálido... ¡Jajajajaja! Supongo que es lo único que se puede esperar en éstas situaciones, ¿verdad? Jajaja... Anda, sube a la barca mientras te lo explico.
-Pero... ¿ésto es una broma? ¿Mis padres han muerto? Pero si yo estoy muerto, ¿dónde están ellos?
-Están por llegar. A diferencia de ti, ellos se pudieron el cinturón, pero ésta es su hora. Están de camino al hospital, pero no les servirá de mucho.
-Dios... pero entonces, ¿todas las religiones están equivocadas? ¿Los antiguos griegos tenían razón? ¿Voy a ir al Inframundo por no creer en Zeus?
-Quieto, quieto. Me imagino que te esperarías a San Pedro, pero cada uno de los que llegan aquí lo ve de una forma. El taxista del que te he hablado antes era cristiano, así que me vio... bueno, no me vio. Me "percibió" como a San Pedro, que es el "portero" de su religión.
-¡Pero yo no soy griego! He leído un par de libros de mitología griega, pero no adoro a Poseidón ni nad...
-Tú también eres ateo, pero te gustaba la solución que dieron los griegos al problema de la muerte, así que por eso me ves así.
-¿Entonces qué me va a pasar? ¿Cuél es la religión verdadera entonces? ¿Voy a ir al infierno por ser ateo o...?
-No hay ninguna religión. Los humanos os habéis tejido cada uno su propia cortina para no ver la mierda del jardín, pero aún así huele. Tenéis miedo, así que cada cultura ha hecho su propio parche, pero otros simplemente aceptan el agujero y viven con él.
-Espera... ¿me estás diciendo que no hay nada? ¿Voy a... desaparecer? Ay Dios... ah, ah.
-No te asustes chaval. Yo no he dicho nada de eso. Simplemente digo la verdad, cada uno de vosotros mira a un lado distinto cuando pensáis en éstos temas.
-¿Entonces sí que hay un Dios? Tiene que haberlo, sino tú no estarías aquí. Si han puesto a un tío de portero, es que tiene que haber un jefe. Estáis organizados... Tengo tantas preguntas... ¿Qué les pasa a los animales cuando mueren?
-Quieto, quieto, chaval... Ésos argumentos no son válidos. A lo mejor yo soy inmortal y dedico mi existencia a acompañar a los mortales al abismo para burlarme de su desgracia. ¿Qué te parece eso? A lo mejor trabajo en solitario, o a lo mejor yo soy ése Dios del que tanto hablas...
Pero tendrás tu respuesta al final del camino.
-Joder... ¿y lo de los animales? ¿Ellos sí que desaparecen, no? ¿O tienen un cielo para ellos solos?
-Como odio éso de los humanos... Os creéis el centro del universo. Los únicos seres importantes y que merecen un futuro al otro lado. Tú, la tortuga que tuviste de pequeño y las hormigas que viven en tu jardín tenéis el mismo futuro. No sabéis apreciar a los seres pequeños... Pero éso no me quita el sueño, sé que precisamente ése es el defecto que traerá la ruina a vuestra especie. Todas las criaturas son igual de importantes. ¿Es ésto lo que llamáis vosotros justícia, no?
-¿Justícia? ¿Me hablas a mí de justícia? Soy un alumno modelo, nunca he fumado ni robado, ¿y tengo que morir ahora?
-¿Porqué os agarráis a un clavo ardiendo? Ésa es la justícia que habéis creado vosotros, junto a vuestras religiones, para enfrentaros a mí. No me importa lo que hayas hecho en vida. Hayas sido bueno, o malo. Hagas lo que hagas, te tendré que llevar igualmente. Todos los caminos llevan a Roma, no?
-¿Roma? ¿Pero tú no eras griego?
-Huff... Descartes me dio una conversación más inteligente cuando le llevé... Bueno, no se puede pedir a todos los humanos que nazcan con oídos. Ale, ya hemos llegado.
-¿Qué? ¿Ya está? 
-Sí. Mi única misión es acompañaros y hacer que lleguéis aquí con la cabeza bien calentita. Adelante.
-¿Pero qué es esa puerta de ahí? ¿Qué hay al otro lado? ¿El verdadero Dios o el vacío? No me dejes así, dime alg...
-Sólo te diré una cosa... ¿Te gustan las sorpresas?

"Los dioses del Disco nunca se han preocupado mucho en juzgar las almas de los muertos, así que la gente sólo va al infierno si creen, en su fuero más interno,  que merecen ir. Lo cual no creerán si no lo conocen. Esto explica porqué es tan importante disparar a los misioneros nada más verlos."
-Terry Pratchett

sábado, 14 de febrero de 2009

El Sueño de la Tortuga

Hoy es San Valentín. Hoy, cómo no, toca hablar de cosas. En ésta época del año me vienen recuerdos a la mente. Recuerdo ésta misma época durante los años anteriores. Yo la veía cómo la típica fiesta de los centros comerciales para gastar la pasta. Sí, lo es. Nunca ha tenido significado para mí. Pero éste año todo es distinto.

Odio las películas de amor. Siempre las he odiado, eran y siguen siendo las películas más cursis y con peor guión de todo el género. Sentía grima cuando las chicas hablan de Titanic. Todas a llorar, a llorar, a llorar. Soltaba algún comentario machista sobre los gustos de las mujeres y me iba a jugar a la play. Titanic, más que lástima por el final, me daba siempre angustia, más que nada porque me imaginaba a mí mismo corriendo por los pasillos inundados del gigante de hierro y pegándome por coger un bote salvavidas.

¿Habréis notado que hablo en pasado, no? Ahora... por fin entiendo las canciones de amor.

Antes, al levantarme por las mañanas, maldecía al despertador y pensaba en la peli que iba a ver con mis amigos el fin de semana, en cómo subiría de nivel en el online del Resistance 2, o en cómo se las arreglaría Tyrion Lannister para salir airoso de sus tejemanejes... Ahora pienso en tí. Eres el último ser de la Tierra en el que pienso antes de irme a dormir, para ver si hay suerte y sueño con el beso que te daré el fin de semana.

Ahora veo el mundo de otro modo. Hablo contigo y... se me ocurren unas cosas... Las últimas entradas del blog se me han ocurrido hablando contigo. Tú me inspiras. Y a veces la inspiración viene sin que nosotros nos demos cuenta. Puede fueses tú quien me comenzara a inspirar con esas conversaciones veraniegas.

Y es que ahora creo en el destino. O una fuerza superior que dirige una orquesta que toca música extraña, que habla de mariposas y arena, que nosotros somos sus cartas y las juega por razones que jamás entenderemos ¿Cómo pueden juntarse tantas casualidades al azar? Lo nuestro es el resultado del ensamblaje de muchos instantes, perfectamente sincronizados.

Todo comenzó con este blog. Luego siguió con una chica que me pidió que le cambiara el sitio en un autobus, y ahí estabas tú detrás, mi lectora especial. Y la historia siguió con conversaciones hasta la madrugada, un bazooka en la plaza, una colleja, una deuda y un detalle en Noche Vieja.


Y como he dicho antes, todo comenzó con éste blog. La gente me últimamente me dice que le cambie de nombre, que ya no pega con mis entradas, hasta tú me lo has dicho... No le quiero cambiar el nombre al blog por eso, porque con él empezó todo. Sí, he cambiado el nombre al blog, pero que sepas que le tengo cariño a "Las paridas de Luismi", porque sus paridas me llevaron por éste camino en el que estabas tú.

El otro día que dijiste que para San Valentín no querías nada, sólo algo hecho por mí, que fuese un detalle insignificante y ya está... Ya me conoces. Soy un inútil. No sé hacer trabajos manuales, cómo ese llavero que me hiciste, o esos palos de colores que presumes que te regalaron tus niños scouts.

Tampoco te puedo dedicar un gol en algún partido, o algún trofeo, porque en lo que respecta a los deportes, soy un vegetal. Tampoco soy tan listo como crees. Soy lento, ¿qué quieres? Ni cerebro ni músculo...

Lo único que me queda es el corazón. Supongo que expresar cosas es lo único que se me da mínimamente bien. De ahí que le ponga tanto empeño al blog. Es por eso que el único detalle que te puedo regalar en éste día es mi corazón, en ésta curiosa forma que la mano enguantada ha decidido que utilize. Porque cualquier cosa que te haya comprado para regalarte hoy, no será capaz de expresar lo que siento por tí, así que considera esta entrada un "complemento". Porque como ya te he dicho, mi regalo parece que lo ha hecho un niño manco.

Y ahora te culpo. 
Te culpo de que ya no leo casi nada. Te culpo de que ya no disfruto de la play. Te culpo de estar hasta las tantas de la madrugada hablando contigo. Te culpo de nuevo, de que para ser feliz necesite sentarme contigo en un cine y cogerte de la mano, jugueteemos con los dedos, te mire, te rías, yo tenga que contestarte cada dos por tres "No te rías idiota", y darte un beso. Porque si no lo hago, ésa angustia no desaparece.

Hace poco te hablaba de la primavera. Y tú me hablabas de los sueños, de ese deseo que llevabas tiempo pidiendo, y que al final se cumplió.

Mi Sueño de primavera llegó el 9 de enero de éste año. Y quiero que el sueño no acabe, que dure muchas primaveras más. Eres una primavera rara, inculta, con vocabulario ininteligible, con 3 neuronas, cacique, rumiante, comeflores, galletera, rencorosa, matadora, hiperactiva (y yo sedentario), que hace ruidos de trompeta cuando la abrazo, que llega tarde a las citas, que me pega cuando digo que me gusta su "risa escandalosa", que no le gustan los pepinillos, que también me hace gracia al cuadrado, que odia todos mis libros y frases filosóficas...

Ya te lo expliqué. En los cambios de clase, estaba ansioso por asomarme por la puerta y verte por el pasillo, o encontrate en las escaleras y reírme de ti, intentar pegarte una colleja que nunca llegó, y el corazón se me ponía a mil, me alegrabas el día, y me pasaba la semana entera rememorando los encuentros contigo. Y sentarme contigo en la hierba, o en el cine, o en un banco, y estar allí, simplemete, abrazados. El mundo se vuelve tan sencillo en ésos instantes... Ésos isntantes en que eres el centro de mi mundo.

Por ésas y por muchas razones más, te quiero.

Tú eres la razón por la que no quiero que se termine el sueño, por la que quiero escuchar canciones sobre tus aventuras, por la que entiendo las historias de amor y por la que he descubierto que vale la pena que la tortuga salga del caparazón para ver los primeros rayos de sol de la primavera.

Te quiero, te quiero, te quiero.


Feliz San Valentín :)

"Un día una tortuga aprenderá a volar "
-Terry Pratchett

P.D.: Se llaman Frikosa, Marchosa y Miedosa :)

P.D.2: ¡No huyas Desemparaaaaaats!

P.D.3: Sigo escribiendo páginas de nuestra historia :)