"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

lunes, 13 de abril de 2009

Fundación e Imperio

Dicen que los jóvenes de hoy no tenemos sueños. Dicen que estamos "desmoralizados", ante una sociedad violenta y sorda a los lamentos del mundo. Según esa misma sociedad, los jóvenes no tenemos metas en ésta vida, salvo la de la diversión rápida, en el momento, la felicidad efímera de la fiesta y el Carpe diem

No puedo decir que se equivoquen. En las vacaciones, el alcohol vuela como los caramelos en una guardería, el único consuelo en nuestros amargos días es que llegue el viernes por la tarde para salir de nuestro cuarto para volver a las tantas de la madrugada (o recluirnos en él delante de la Play, y sus sosegantes mundos, que nos llevan de vez en cuando a una realidad menos "problemática").

Nuestras notas bajan, representamos el poco favorable futuro de la sociedad que nos culpa de los problemas del presente. Nuestra notas bajan porque no sabemos adónde nos llevarán y para qué. Yo mismo quería estudiar medicina, pero las notas de corte han subido a 8.67, y se siguen quejando de que faltan médicos en España... y ya no quiero hablar de toda la reforma del Bachiller y las universidades, o el Plan Bolonia, que no hace más que cerrame puertas y obligarme a rendirme antes de empezar.

Sí, soy un joven desmoralizado. Siempre hablo de sueños, de esperanzas, de caminos... pero los sueños, sueños son, la realidad es más dura. ¿Qué puedo hacer yo por cambiar éste sucio mundo? Lo dijo Isaac Asimov en las Fundaciones, el mundo lo cambian las masas, no los individuos por si mismos.

Os hago un rápido resumen sin spoilers: "Hari Seldon es el creador de una ciencia llamada psicohistoria, capaz de predecir los movimientos de grandes sociedades o masas mediante cálculos matemáticos. Él predice la caída del Imperio, que ya se encuentra en un declive imparable, en los subsiguientes 300 años, y los 30.000 años de barbarie que le seguirán. Para reducir ese lapso de anarquía y desorganización a tan solo 1000 años, Hari Seldon crea la Fundación, un govierno aislado en un extremo de la galaxia, que contiene todos los compendios del saber humano, que según las condiciones de su entorno que él había calculado mediante la psicohistoria, se convertiría en el Segundo Imperio, mucho más fuerte y duradero que el anterior, después de 1000 años.

Pongo como ejemplo la revolución de mayo del 68 en París. Buscando información para un trabajo de clase, dí con éste acontecimiento, en mi opinión olvidado por la historia, ya que jamás he oído hablar de él. No me van los rollos de conspiraciones del gobierno, que no quieren que sepamos ciertas cosas, pero... a mí jamás me han hablado de la primera y más importante revolución estudiantil de la historia. Supongo que les entiendo. Sería como regalar espadas a los esclavos.
Ahora volviendo al tema de la revolución... me emocioné. De verdad. Relatos como ese me demuestran que se puede cambiar el mundo. Isaac Asimov tenía razón, Dany el Rojo no lo habría conseguido él solo, el movimiento de las masas lo hizo. No sé si Hari Seldon habría predicho esa revolución mediante la psicohistoria, pero era evidente que algún día iba a ocurrir algo, debido a la opresión del govierno de la época y las injusticias para con los estudiantes.

Y la historia vuelve a empezar. El declive de nuestro "Imperio" ha comenzado. Soy un joven desmoralizado que no puede para la caída de éste sociedad, ni sus guerras, ni sus crisis económicas, ni su retrasada educación. Pero está escrito que habrá más revoluciones, sólo así se cambia el mundo.

He ahí dónde reside el poder del pueblo.

Sí, soy un joven desmoralizado, sin esperanzas en el futuro, que sólo busca la diversión instantánea, pero que desea morir como un héroe, mazo en mano, y ser parte de la masa que dé lugar a una nueva Fundación. Éste es otro retazo de mi Sueño, de cara a mis 17 años que cumplo hoy =)

Y ahora os pregunto: ¿Somos el viejo Imperio dando sus últimos coletazos que se encamina hacia su final, o somos la Fundación, resolviendo otra crisis, caminando imparable hacia su destino
como utopía?

"Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado"
"El motor de la historia es la lucha de clases"
-Karl Marx

P.D.: Al final sí que supe exprimir Segunda Fundación  :)

P.D.2: Hoy en clase de filosofía me he dado cuenta de que puedo enlazar el Plan Seldon con el conductivismo xD

domingo, 5 de abril de 2009

La Justícia del Rey

La calle a esas horas de la tarde estaba abarrotada.

Mujeres corriendo con niños de la mano, llorando, hombres empujando a su ganado por los callejones para sacarlos a las calles principales, y familias enteras recogiendo sus últimas pertenencias de sus casas. Un carro tirado por bueyes cortaba el paso a la Plaza del Pescado mientras su dueño, agobiado, hacía lo imposible por obligar a los bueyes a caminar. 

Por lo que parecía se negaban a pasar sobre el cadáver que se pudría en la calzada. La sangre seca marcaba los restos de un riachuelo carmesí que fue a parar a las alcantarillas. Como los bueyes entorpecían el paso de toda la gente, unos hombres se ofrecieron a ayudar al campesino a mover el carro para abrir el paso.

A Edd no le sorprendió aquello. Decenas de cadáveres cubrían las calles desde hace semanas. Las infecciones producidas por los restos ya hacían estragos entre la poca población que accedía a quedarse en la ciudad. Mucho de esos pocos estaban evacuando sus casas para buscar el cobijo de los bosques. Sólo se quedaban ya los ancianos ya demasiado viejos para viajar o para abandonar el lugar dónde nacieron y crecieron. Los demás eran aquellos estúpidos jovenzuelos que querían mostrar su valor y ganarse un nombre entre los alrededores porque defendieron el asedio de Galenos. Nombre que gastarían para calentarse en las faldas de cualquier moza de burdel o ganarse una canción. Qué daño estaban haciendo los bardos.

Ya había 5 hombres empujando a los bueyes, pero éstos se negaban a acercarse al cadáver. Otros vecinos los habían apartado y tiraron a la entrada de otro callejón, pero la sangre seguía cubriendo la calle, y el olor a muerte no agradaba a los animales. Edd tenía demasiada prisa, y veía a la gente desesperada. Acarició con la mano el pomo de su espada.

De un par de tajos, acabó con el miedo de los bueyes.

-¿Pero qué ha hecho? ¡Mis animales! ¿Ahora cómo podré llevarme mis cosas? -el anciano campesino se cubría la cabeza con las manos y siguió gritando a Edd mientras éste revisaba las mercancías del carro sin prestarle mucha atención.
-Olvídelo todo, insensato. No podrá salir de la ciudad con todo ésto. Los de fuera tienen la orden de dejar salir a la gente que quiera abandonar la ciudad, pero estad seguro de que unos algunos os seguirán hasta que os hayáis alejado sificiente de la muralla, os rajarán el cuello y se llevarán vuestro carro. Coja lo que pueda y váyase lo más lejos posible. Pero salve la vida. Los que no carguen con demasiadas pertenencias que tengan la bondad de ayudar a éste hombre con las cosas que puedan.
-¿Y porqué no se rinde la ciudad ya? Así no tendríamos que huir...
-Yo también desearía saberlo... Pero es la justícia del Rey.

El anciano se tranquilizó y bajó la mirada. Sin volver a dirigirse a Edd, cogió un par de sacos de carro y se marchó. Dijo a la gente de la calle que era cierto que no podría llevarselo todo, así que podían quedárse todo lo que quedaba en el carro. Desgraciadamente, antes de decir ésto, ya había unos cuantos saqueadores desvalijando el carro.

Era lo que tenían los asedios. Miedo en las calles, evacuaciones, lo que no confían en la fuerza de su Rey y ven la batalla perdida, huyen a las ciudades próximas, o con sus parientes del campo. Los cadáveres, seguramente víctimas de los saqueos, se pudrían en las calles, y animaban a más y más gente a abandonar la ya escasa seguridad de las murallas.

Los de fuera lo sabían muy bien. Sabían que si dejaban una ruta libre para salir de la ciudad, la gente se pondrían de su parte, se rendirían y habría menos resistencia al tomar la ciudad. Y estaba funcionando. La moral de las guarniciones de las almenas seguía menguando, y muchos soldados se habían ido para unirse a la filas enemigas o simplemente salvar la vida. Pronto tendrían que capitular. 

Ya con la calle despejándose, Edd siguió caminando hacia las puertas del castillo.

Los porteadores, armados con largas alabardas de plata y ataviados con lustrosas armaduras del mismo tono, le abrieron las puertas con reverencias, y lo escoltaron al salón de audiencias del trono.

Se notaba un marcado contraste entre la miseria de las calles de afuera, y el ambiente de lujo del castillo. Varias doncellas cargaban con gráciles pasos bandejas con patos asados y demás frutos de la cacería del día, seguramente para la cena de ese misma noche.

¿Podría el regio estómago del Rey con todo eso él solo?

Las visagras de las altas puertas del salón de audiencias se abrieron con chirridos que revotaron por todos los rincones del castillo y del corazón de Edd, que temía por su futuro. Por su futuro y el de toda la ciudad.

-¡El consejero real, Eddard Tallheart, Mano del Rey, solicitando aundiencia ante Su Majestad!

Unos murmullos recorrieron la fría bóveda de piedra después del anuncio del heraldo. Al cabo de unos instantes, Edd olló su nombre desde el trono del Rey, y los demás asistentes salieron de la estancia para continuar luego con sus demandas al monarca.

-¿Os encuentro en buen momento, Majestad? Parecíais ocupado.
-No, no, no, no, mi fiel Eddard, al contrario, me has salvado de un dolor de cabeza... -el rostro de piedra del Rey exaló un profundo suspiro, y continuó- Los representantes de los gremios de comerciantes, que amenazan con abandonar la ciudad y dejarnos sin reservas. ¡Viles alimañas!
-Pero, mi señor, estamos bajo asedio, la gente huye, los mercados estan vacíos, los muertos se amontonan en las calles, y se nos acgotan los víveres. ¿Quién querría quedarse?
-¡Silencio! No seas insolente... Son todos unos cobardes... El asedio acabará pronto, es cuentión de tiempo que se cansen, o se rindan al ver que no pueden atravesar nuestras murallas...
-Pero, mi señor, ya ni siquiera atacan las murallas, solo esperan a que toda la ciudad se rinda sola, atacarán cuando no tengamos ni soldados, lo cual puede ser mañana mismo...
-¿Te opones a las decisiones de tu rey? ¡Jamás me rendiré ante esa escoria! ¡Mientras quede la última de las piedras de ésta ciudad en pie, seguiré siendo el amo y señor de éstas tierras!
-¡Majestad, el pueblo se ha ido! Los pocos que quedan se mueren de hambre. Tenéis que capitular...
-¡Soy su rey! ¡Y como tal vivirán como su rey ordene! Al fian y al cabo, es su deber quedarse, y proteger a su rey hasta el final...
-¡Abunda la comida en el castillo! Dad un poco a los pocos súbditos fieles que os quedan, no...
-¡Son mis víveres personales! Resistiré aquí los meses que hagan falta... Y ya que mencionaste a los cobardes que huyen de la ciudad, voy a ordenar que pontan barricadas por el interior de las murallas, para que no escape nadie más...
-¡¿Convertiréis ésta ciudad en una prisión?! Dejad de un lado el orgullo, vuestro reinado ha acabado, capitulad y os perdonarán la vida, y la ciudad quedará impune...
-Si esos canallas entran en la ciudad, volarán en mil pedazos....
-... ¿Qué?
-Lo que oyes... En el caso de que enviaran una ofensiva contra nuestras murallas y nuestras mermadas guarniciones, e incluso si osaran llegar hasta este castillo... He ordenado ocultar ingentes cargamentos de pólvora por toda la ciudad... Si yo caigo, que mis fieles súbditos caigan conmigo, y qué mejor forma de hacerlo que llevándose a todo el ejército invasor consigo...
-Ag... Majestad... Os habéis vuelto loco...
-¡¿Loco?! Eso nunca, mi joven Eddard... Soy un rey, y merezco un final a la altura de mi nombre. Compondrán canciones sobre cómo aniquilé a mis enemigos con mi último aliento de llamas y azufre... ¡Lo merecen, por osar enfrentarse a mí! ¡Es la justícia del rey! ¡Mi justícia! Otorgada por los mismos dioses, los antiguos y los nuevos, los del norte y los del sur, los del hielo y los del fuego, los del cielo y el mar...
-¡¿Condenaréis a vuestro pueblo por una canción?!
-¡¡¡Es mi derecho divino!!!
-¡¿Qué os ha pasado?! La guerra os ha desquiciado. ¿Qué fue del sabio y benevolente monarca al que sirvieron mis padres... ?

El roce del acero contra la vaina de cuero. Una risa gutural ahogada por el frío metal cortando el aire. El susurro de la sangre derramada...

Las puertas se abrieron, y los soldados entraron, alertados por el grito. Uno de ellos contempló la escena y se adelantó.

-¿Qué es esto? ¡Lord Eddard, ha asesinado al Rey!
-Y orgulloso que estoy de haber librado al reino de éste tirano... ¿Porqué no me dí cuenta antes...?
-No oponga resistencia, mi lord. Debemos arrestarle.
-¿Y quién me va a juzgar por el asesinato del Rey? Su justícia se ha ido con él... Enviad un heraldo a fuera de las murallas. Capitulamos.

Los soldados se miraron entre ellos, conmocionados, confusos, sin saber a quién debían lealtad ahora...

-¡No os quedéis ahí parados! Vuestras familias podrán al fin comer. Se acabó la oscuridad en ésta ciudad. Tendremos un nuevo rey, que sea su Justícia la que valore mis actos... Cualquier destino valdrá la pena por haber librado al mundo de otra canción sobre un loco con aspiraciones de dios.


Estaba intentando encontrar ayuda en los antiguos diarios militares del General Tacticus, cuyas inteligentes campañas habían tenido tanto éxito que había prestado su mismo nombre a la persecución detallada del éxito militar, y finalmente había encontrado una sección titulada Qué Hacer Si Un Ejército Ocupa Un Terreno Bien Fortificado y Elevado y el Otro No, pero como la primera frase era 'Procura ser el de dentro', había perdido bastante interés.
          -- Terry Pratchett



P.D.: Perdón por llevar un mes entero sin escribir. Entre las Fallas, los exámenes, Isaac Asimov y la vagancia propia de la adolescencia, no encontré tiempo para el blog. Ya tenía éste relato a mitad desde hace un mes, y hoy por fin me decidí a continuarlo. No os preocupéis, habrá mas reflexiones luismisóficas cuando me haya terminado Segunda Fundación, que será en pocos días (perdonad que me ha salido un poco larga la entrada xD)