"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

domingo, 6 de septiembre de 2009

...de Hielo y Fuego...

Jamás me han gustado los veranos.

Entendedme, por supuesto que mu gusta la parte de las vacaciones, y no tener que madrugar, y poder irse a la playita o la piscina a bañarse de vez en cuando. Es la única parte del año en que podemos decir que somos "libres". Lo más libres que se puede ser en este mundo y en estos tiempos, quiero decir.

En cierto modo, también es eso lo que me repatea de los veranos. Demasiada "libertad". No me malinterpretéis, tampoco es que quisiera que hubiese clases y trabajo todo el año, pero yo me desconcierto mucho en verano. Al llegar éste, todos son libres de irse al pueblo cuando quieran, y claro, los amigos se desperdigan a la primera de cambio, y a lo mejor los ves dos días en agosto, o sólamente os reunís al final de todo.

Tampoco tengo hora para levantarme, o no la suelo tener a menos que quede con alguien por la mañana, lo cual es muy raro. ¿No os ha pasado alguna vez? Uno acaba trasnochandotodo lo que no puede el resto del año, y después tu cuerpo no sabe a qué hora despertarse y a qué hora
descansar. Me pasa todos los veranos, que llega un momento en que no me puedo dormir hasta las 3 o las 4 de la madrugada, después me levanto a las 8 o las 9 por caprichos del señor, para volver a sobarme a las 4 después de comer.

Y otro punto aparte, pero en mi opinión menos importante, el calor. No va con mi naturaleza, supongo.

Me gusta el otoño. Comienzan las clases o el trabajo, veo de nuevo a mis compañeros de fatigas, tengo una hora a la que levantarme, así que el sueño se me acaba ordenando haga lo que haga. Empieza el frío, me puedo volver a poner esos abrigos gigantescos que tanto odias, y disfrutar del confort de acurrucarme bajo unas mantas y no moverme de allí, y salir a la calle con la braga al cuello y el pelo largo que no te gusta. Siempre he pensado que soy más niño que adulto, así que supongo que el otoño me gusta porque es la época en que esperamos con ansias la Navidad, y los lobos pueden aullar con orgullo "Se acerca el Invierno". Y eso me gusta esperar en ésta estación.

Y lo bonito del invierno siempre es esperar la primavera. esa es la verdadera época de renovación y esperanzas que esperamos todos, para volver a esperar que llegue el verano con su libertad.

Pero en verano nunca espero a que llegue el otoño, aunque no vea a mis amigos o duerma a trozos. Esa adictiva libertad me llama, y no me deja pensar. Pierdo mi lógica, mi inspiración, mi orden, por así decirlo.

Me gustan las tres estaciones en que esperas con ansia la posterior. Supongo que es mi verdadera naturaleza. Esperar a algo. Siempre espero para ver aquello que me depara el futuro, y cuando llega, nunca sabe igual. Cuando vivo la primavera, no la disfruto tanto como esperaba. Me gusta pensar que por eso soy de naturaleza soñadora. Lo que más me gusta de una viaje es esperar que llegue al destino. Y para ello tengo mi orden y mi paciencia. Según cómo se mire, a lo mejor sólo soy un amargado que no sabe disfrutar de los momentos en sí, y que jamás estaré satisfecho con la realidad inmediata.

Me gusta el frío. Me gusta "congelarme" y esperar. hacer las cosas despacio, con orden, que todo llega, disfrutar del viaje soñando con las maravillas del futuro, que ya llegará.

Por ésta y muchas cosas más, ahora sé que dimos un buen paso. Podríamos decir que yo soy... de hielo. Me gusta el frío, la espera por muy larga que sea. Y hay quién dice que no cuento las cosas, o me guardo mis sentimientos para mí. No me gusta que se note si estoy mal. Tal vez por eso me ría siempre tanto. Tal vez no sea así en realidad.

Y tú... eres fuego. Te descontrolas fácilmente, odias el orden y todo lo que se le parezca, eres libre como el viento, atiendes a sus designios y te extiendes a placer... No esperas a nada, sólo consumes, eres risa y alegría, y también riñas y jaleo, como... un incendio. Eres verano, y yo el frío y callado invierno.

No te culpo a tí de todo. debemos separarnos para que no consumirme yo, y que tú no te apagues.

Yo seguiré esperando la primavera, esperando a derretirme con los primeros rayos de sol y que surja algo nuevo. Quién sabe... tal vez me quede esperando, y esa primavera perfecta no llegue nunca, o que al llegar ocurra lo que esperaba, que me derrita, me consuma, cambie, mejore, empeore, sólo el viento lo dirá.

Y aquí se separan nuestros caminos. Yo seguiré buscando ése sendero frío y angosto que me lleve hacia aquel lugar que me corresponda, y tú seguirás crepitando en tu camino, avanzando rauda. Sí, tienes razón, yo tampoco entiendo todavía cómo nos unimos, nosotros, hielo y fuego. Tal vez esperábamos encontrar juntos ésa primavera. No llegó a ser una canción, pero dio para unas cuantas páginas, ¿no?.

Es hora se seguir otro camino, empezar otra historia, sí, una nueva. Sólo el viento dirá si nuestras sendas volverán a entrecruzarse.

Has elegido el camino del bosque del verano, sigues a tus verdaderos compañeros de senda, consume ésa energía que tienes, ésa felicidad, ésas risas ardientes, pero en tu clima. Tal vez cuando yo encuentre la costa... me derrita, y pueda salir afuera de mi glaciar, y salir al mar, avanzar, nadar, sumergirme... para después salir de las profundidades, deslumbrarme con el atardecer y volar... ¿Quién dijo que las tortugas no podían volar?

Buena suerte en tu camino. Que encuentres a tu manera ése Sueño de Primavera que todos ansiamos.

Pero bueno, seamos optimistas :)

Ésta es mi historia... y tú ya no formas parte de ella. Ya aparecerán más personajes, más giros argumentales, nuevos escenarios y algún que otro dragón.


P.D.: Nunca te conté qué era el Sueño de la Tortuga. Tal vez fue mejor así ;)

He vuelto, y con más ganas de escribir que nunca. Cada vez veo más cerca al Mimo, al héroe y al león. Y escribo escuchando To Zanarkand de nuevo :)