"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

martes, 22 de marzo de 2011

Héroes

Hoy os hablaré de uno de los mayores héroes de mi infancia.

Y no solo de mi infancia, sino de la mitología clásica. Hércules. Sí, ése buen mozo que se volvió loco y mató a su familia. Sí, ese gran héroe de acción griego que superó pruebas y pruebas para ganarse la redención y un sillón en la eternidad (en lo que a vida olímpica/eterna se refiere).

Ha sido y es el prototipo de ejemplo a seguir para la sociedad occidental (clásica 2.0). Se puede ver plasmado desde en películas de acción hasta protagonistas de libros, pasando por series de televisión y chulopollos de cualquier rincón.

Porque eso es un héroe. Un ejemplo, ¿verdad? El héroe clásico no salvaba muchas doncellas en apuros, sino que derrotaba a monstruos y demonios mitológicos con una buena dosis de testosterona y un toque muy sutil de astucia y soberbia en otras gestas.

Conocí la verdad de Hércules un verano que nos mandaron para leer en el colegio una versión juvenil de "Los 12 trabajos de Hércules". Cuando se me cayó el mito del buen chico fortachón que derrotaba al dios de los muertos a lomos de un pegaso, me dí cuenta de lo triste y violento que era el mundo en realidad.

Porque... todos nuestros protagonistas son Hércules. La fuerza lo es todo.

Pero nunca se me quitó de la cabeza la enseñanza principal de la versión de Disney del croissant griego: A un héroe verdadero no se le mide por la magnitud de su fuerza sino por la fuerza de su corazón. ¿Qué significaba eso? ¿No tenia que ser el matón de la clase? ¿Ni un atleta? ¿El gordo empollón de la clase podía ser... un héroe?

Y ése fue mi ejemplo a seguir. Un héroe que defendía a los débiles, no solo con fuerza, sino con inteligencia y bondad, que podía permitirse ser débil... ¿Una patética tortuga podría darle la vuelta al caparazón, levantarse y ser grande?

Pero soy humano. ¿Cómo no iba a desear lo demás? La inmortalidad. Ser recordado... Y que Dios esculpiera mi nombre en las estrellas, los bardos compusieran canciones sobre mis hazañas, y todo gritaran al ver una tortuga con cuatro elefantes sobre la espalda y un mundo sobre ellos surcar el firmamento, y desenvainando una alabarda blanca que quebrara el cielo, y la gente dijera "¡Ahí va el chico de Fil!".

Ése es...

Pero los sueños sueños son. ¿"Sé justo y serás feliz"? Bah...

Pero...

Tal vez... podría ser un héroe sin canciones. Un héroe sin su firma esculpida en las estrellas por los mismos dioses...

Ta vez enseñar a un pequeño lobatillo el significado de la bondad sea suficiente. ¡Qué coño...!

¡¡¡ÉSE ES Y HA SIDO SIEMPRE EL SUEÑO DE LA TORTUGA!!!

¡Ése es el héroe que quiero ser! ¡Un héroe débil! ¡Un héroe sabio!

¡Y en mi lecho de muerte, ser recordado como el ejemplo que todos siguieron, para ser simple y llanamente BUENAS PERSONAS! ¡Ésa es la inmortalidad que yo deseo!

¡Ésa será mi canción!

P.D.:


Yo quiero llegar a ser un héroe para ti.

P.D.2: Y recordad que... ¡La risa alarga la vida! (5)

Te quiero, te quiero, te quiero. Felicidades, mi niña. Y sigue recordándome que hay que seguir viendo la vida como un niño durante muchos, muchos años más.



"Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos" (Mahatma Ghandi)


Y el Sueño de Primavera llegará cuando todos sigan ese sendero pedregoso... juntos. Hacia el vergel más radiante que se puedan imaginar. Y todos serán héroes verdaderos. Pero aún queda un duro Invierno para eso... Así que hasta entonces sólo queda soñar.

viernes, 18 de marzo de 2011

Prólogo del compendio de los necios

Voy a hablaros de la felicidad.

Sí, esa pequeña escurridiza a la que le encanta burlarse de nosotros en los anuncios del horóscopo y psicólogos sin título homologado. Pero antes también debo hablaros un poco de los necios.

Para mí, son esas personas que, para empezar, no saben distinguir la felicidad del placer. Placer es volarle la cabeza a un amigo en el Counter Strike. Placer es fumarte un cigarro después de una noche completa. Placer es ver un 5 en el boletín de notas habiendo estudiado media hora antes del examen. El placer es un maldito chute de dopamina desde el hipotálamo.

Para los necios, la felicidad es ese chute de dopamina, o a veces menos. Un día un par de necios intentaron contraargumentarme que la felicidad era algo más. Como imaginaréis, no gané, pero Atenea sabe que no se puede razonar con quien no quiere escuchar. No les déis perlas a los cerdos.

Volvamos al hadita escurridiza. Yo la ví rondar no hace mucho tiempo por un lejano camino de montaña. Me dirigía a un jardín de ensueño, y atravesaba tramos del camino a base de paginazos de libros de filosofía y de Terry Pratchett.

Apareció cuando busqué la Sabiduría. Cuando la voluntad y el honor eran mis baluartes, estandartes de peregrino sin caballo, y a veces hacían de botas de caminar. Las perdí un acantilado, caí con ellas, y no volví a estar tan cerca del hada escurridiza.

Y busqué un atajo. Un atajo de tópicos, pasiones y bruma mental.

¿No os ha pasado nunca que os habéis arrepentido de vuestras decisiones? ¿De la maldita responsabilidad ligada a la elección? Y mucho tiempo después "recuerdas" cuál era el verdadero camino, porque lo sabías, y no quisiste seguirlo por el trabajo que requería recorrerlo.

Llevo meses escuchando esos ecos. Ecos de cuando fui el más grande de los sabios, lógico, optimista, honorable y con voluntad de hierro. Tuve que convertirme en el mayor de los necios para volver a ver el sendero del invierno, hacia el vergel radiante de ese sueño de primavera, esa canción de plata esculpida en un cielo estrellado. Soñé que las tortugas podían volar con elefantes a los hombros.

No sé si reencauzaré el rumbo de nuevo antes de llegar a Roma. Las pasiones traen cadenas consigo, y mi mente no tal vez no vuelva a ser nunca la que fue hace dos años.

Pero... las cadenas pesan. ¿Podrá ser esa mi redención por mi caída? ¿Ensalzará la lejana victoria de llegar algún día?

Basta de divagar con prosa hermética. Os he mentido. La felicidad no se encuentra en ese maldito jardín radiante, en esa estación utópica más allá de senderos nevados. Es el maldito sendero.

El esfuerzo, el trabajo duro, la empatía, el servicio, la voluntad, la persecución de la justícia, el castigo del aprendizaje y no el de la venganza, el optimismo, la piedad por los ignorantes, el conocimiento...

Fui feliz. Fui feliz mientras buscaba la sabiduría con todo mi corazón, no es mi destino llegar al jardín, pero sí aupar a unos cuantos para que puedan acercarse más después de que yo me haya disuelto en una canción de viento y polvo. Y contestar a los lobos del camino con una gran grandísima sonrisa :)

Mi redención es volver a empezar. Gracias, ecos, por recordarme lo que una vez fui.

Sueña, Tortuga



P.D.: En el principio fue la oscuridad...

"...Y todo el mundo sabe que un ingrediente vital del éxito es no saber que lo que se intenta es imposible" (Terry Pratchett, Ritos iguales)


Inspiración de hoy: Releer entradas antiguas, fascinantes clases de Psicología del Ciclo Vital II y Deja de llorar (Mägo de Oz). Ah, y mis respetos al sheriff Rango.