"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

miércoles, 29 de agosto de 2012

Som muž s čiernym klobúkom... naháňa vietor

¿Cómo me vi arrastrado a este viaje inesperado?

Hoy me siento aquí a escribir con muchas sensaciones contradictorias en la cabeza. El corazón no, el corazón no duda. Pero ya llegaremos a eso.

Alguna vez habré hablado del destino, sobre la providencia, sobre el eterno misterio de esta mundo y esta existencia, sobre las casualidades, en las que ya no creo, pero como dicen en el norte, haberlas haylas. El destino, los hilos infinitos que se entretejen para que desemboquemos en un lugar absolutamente inesperado y fuera de nuestro control, haciéndonos meros espectadores y no actores de la gran función que es la existencia.

Mañana me iré. Lejos, muy lejos, a disfrutar de una beca Erasmus en el centro de Europa, y hace apenas un año no tenía ni idea del tema y esas ideas locas sobre viajes no se acercaban a mi melenuda cabeza. Hasta que me vi arrastrado por mis compañeros de clase para presentar una solicitud con ellos. La eché y les dije a todos "Ojalá no me la den, porque qué pinto yo estudiando pro ahí solo en un país y una lengua extrañas, con gente desconocida, a cientos de kilómetros de mis amigos, familia y hogar... ojalá no me la den. Pero si me la dan, claro, mucha gente se pasa años solicitando una plaza de estas, y seria una lástima desaprovechar la oportunidad si me la concedieran, y la gente no se suele arrepentir, salen reforzados, aprenden, cuentan que fue el mejor año de sus vidas, quieren repetir, les cambia por dentro y por fuera y se arrepientes de no haberla pedido antes... Si me la dan, por mucho miedo que tenga, pa'lante, porque me arrepentiría más tarde si la rechazara. Pero como no me la darán, no tengo de qué preocuparme".

Y antes de las vacaciones de navidad me encontraba haciendo el examen de nivel de inglés. Podría no haberme presentado, podría haberme olvidado del asunto no madrugando ese sábado para ir a la universidad a hacer un examen. Pero madrugué, y fui.

Y después de los exámenes del primer cuatrimestre, me fui a Roma con los compañeros, a redescubrir la ciudad mágica que conocí más de un año atrás con gente distinta, y conocimos a unos eslovacos en nuestro albergue. Y a la semana de volver a mi hogar, recibí la fatídica noticia: a Eslovaquia.

Y tuve un mes para renunciar a la plaza, y aún tuve hasta ahora otros tantos meses para hacerlo, pero no lo hice. Aún ahora mismo no estoy seguro de cómo aguanté tanto tiempo.

Bueno. Tal vez sí que influyera que soy una persona horrible. Soy el tipo de persona que cuando gente de su alrededor de la cual no se esperaría jamás que llorara por su vuelta, hiciera eso mismo, llorara, y le dijera cosas preciosas al oído entre música, y que más de le dijera con mirada triste pero sonrisa alegre que le echaría de menos... soy el tipo de persona que después de todo eso, piensa: que esas lágrimas no sean en vano.

Sentirme tan extrañado tal vez sea uno de los motivos más poderosos por los cuales mañana cojo dos aviones: porque me siento querido y no me siento capaz de luchar contra las casualidades que me han atrapado sin piedad para señalarme este nuevo camino.

Alguna vez habré hablado también de la voluntad. La voluntad es la que mueve el cuerpo, es la que mueve los pensamientos, somos nosotros. Las piedras no tienen voluntad, pero sin embargo ruedan, porque se dejan llevar por la gravedad. Las estrellas no tienen voluntad, pero son hasta cierto punto predecibles, como la mayoría de la materia conocida, y hasta podemos descubrir cuándo van a morir. Pero los seres humanos, que hemos superado las barreras del puro instinto animal, un nuevo tipo de existencia más interesante que la de las piedras. Podemos elegir caer o no caer. Con voluntad suficiente, podemos decidir si estar alegres o tristes, si llorar o reír, podemos doblegar la realidad y elegir qué cosas ver y cuáles no, de qué color verla y de cuáles no. Los seres con voluntad podemos ser señores de lo que vemos y sentimos, podemos crear nuestra realidad, podemos asemejarnos a la esencia primigenia de la vida y el Ser. Om la llamo a veces.

Yo decidí ver casualidades. Yo elegí viajar, yo elegí seguir a mis amigos, yo decidí ser esclavo de la burocracia universitaria, yo decidí ser cómo soy en los dos últimos años, yo me gané esas lágrimas, yo elegí mis aventuras. Yo jurar que si me daban la plaza seguiría hacia delante por mucho pánico que tuviera, y aquí estoy, orgulloso de mí, de mi voluntad, del cambio que decidí producir en mí después de conocerme y determinar que quería cambiar ciertas cosas.

Yo elegí ver el destino, yo elegí reírme con los escollos, yo decidí abandonar a mi familia, novia, amigos, la mejor clase de mi vida, mi hogar, mis libros, mi tierra, mi seguridad, para, como dice una canción, "madurar a marxes forçades".

Yo elegí no temer tanto a la muerte y a la desgracia, al sufrimiento y a la mala fortuna.

No. Sigo teniendo miedo. Tengo muchísimo miedo. No he tenido más miedo en toda mi vida. Me siento como cuando subo a una montaña rusa, y el vagón empieza a moverse, y sube la cuesta, y se acerca a la cima, y ya veo el horizonte en toda su inmensidad, y vamos a bajar, no, no, no, QUE BAJAMOS!!!

Tengo mucho miedo, porque ahora me siento como en el instante previo al abismo, sabiendo que no me puedo bajar.

Pero yo elegí memorizar una frase de Eddard Stark, sobre que solo los que tenían miedo podían ser valientes. Y creo firmemente que todos los pájaros tienen vértigo, pero ahí están.

Yo elegí aceptar mi miedo. Estaría loco si no lo tuviera.

Porque mi mente tiene miedo. Peor mi corazón no alberga duda alguna. Me voy a perseguir el viento a una tierra sin mar, donde las montañas aún silban y los bosques aún cantan a pleno pulmón.

Yo elegí que mi hogar serían mis recuerdos. Y la promesa de volver sano y salvo, y devolver las lágrimas que me prestaron.

Porque en Nitra seguro que lloraré. Pero he decidido que aún el día de mi muerte, no me arrepentiré de las lágrimas que derrame de puro terror, porque yo decidí irme a pasar miedo. Porque todos los dioses que buscáis no son ni más ni menos que la voluntad de vivir.

"Hasta luego"

Tortuga Optimista      


P.D: Terry Pratchett: ¿Quién dijo que las tortugas no podían volar? Yo he decidido que esa sea una verdad absoluta en mi universo particular. Porque si se dan la vuelta sobre el caparazón, se dan la vuelta solas, y ganan carreras, y hasta saben bailar... La canoa, el río, el  buen camino, la carretera, la vida, la torre, el viaje, la montaña, la laguna, el fuego, el desierto, la aventura, todo el mismo misterio, cuya gracia estriba en buscar solución y no encontrarla jamás, porque sino, ¿con qué nos entretendríamos? Y ahora me voy a soñar con sueños y castillos y danzas de tierras lejanas... 


P.D.2: Y no me olvido de ti, Švejk, te encontraré y terminarás de contarme tus aventuras, junto al fuego, las pivo y las canciones que para entonces espero ser capaz de entender.

P.D.3: Gracias por llorar por mí. Gracias por empujarme.



...allá donde el Diablo dijo "Buena noches"