"Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello".
Salvador Dalí

domingo, 11 de mayo de 2008

Las crónicas de Pirineos

Antes de leer esto has de saber que es muuuy largo, porque me aburro mucho en mi casa entre semana. Si empiezas a leer tienes que acabarlo. ¡¡¡A VER SI HAY COJONES DE LEERLO HASTA EL FINAL!!!

Yujuuuuuuu!!!!!! Es la única palabra con la que se puede describir este viaje de fin de curso. Lo de venir a la puerta del colegio con las maletas a las 5 de la mañana valió la pena. Subimos al autobus como almas que lleva el diablo. Cuando ya nos hemos asignado los asientos del autobus para todo el viaje, las madres histéricas de las chicas comienzan a invadir el autobus para volver a darles un beso a sus hijas, gritándose de un rincón a otro del autobus como barriobajeras. A las 5:40 el motor del autobus se pone en marcha y nos despedimos con la mano de nuestros padres (que seguramente celebráron el evento con unas botellas de champán) mientras que en realidad pensamos "¡Hasta nunca pringaos!".

Después de eso nos esperaron 8 laaaaargas horas de viaje. Menos mal que mis amigos y yo fuimos previsores y nos trajimos las PSP con un buen surtido de Dragon Ball, Metal Slug y Medal of honor. Como ya sabréis los Pirineos son montañas, es decir, las montañas estan altas, y para llegar a ellas hay que subir, y si íbamos en autobus...teníamos que pasar por algún que otro puente y por laderas de montañas y barrancos; yo tengo vértigo, así que esas vistas me animában a admirar los Kame Hame Ha de Goku SS4 en mi PSP.

Al llegar al hotel nos empezamos a instalar en nuestras habitaciones, nos asignamos las camas (a mí me toca la litera de abajo, como siempre (¬¬)) e inmediatamente conectamos nuestro ladrón de contrabando para cargar las PSPs simultáneamente.

Después nos bajamos al comedor para comernos unas "deliciosas" patatas fritas que doblaron, literalmente, el tenedor de un compañero. Más tarde nos vestimos de deporte para volver a subir al autobus e ir hacia la primera actividad: descenso de barranco.

A eso de las 4 de la tarde ya estábamos delante del puesto de los monitores en el pueblo. Nos explicaron de qué iba la actividad, que teníamos que estar muy atentos y bla, bla, bla...nosotros ya estábamos bastante cagados sin que ellos dijésen nada. Nos pusimos en fila para recoger nuestros correspondientes trajes de neopreno, que los monitores nos elegían "a pelo", e decir, nos miraban durante una décima de segundo y nos lanzaban un traje que suponian que nos vendría bien. A las chicas les venian grandes, y a los chicos, ridículamente ajustados, tanto que, empezamos a jugar a sacar músculo, cómo si los trajes fuesen a estallar a la mínima respiración.

Después de una agotadora caminata de media hora hasta el barranco "El Berrós", otro monitor parecido al chino Cudeiro nos esperaba delante de la entrada. Nos repartió los arneses y los cascos y nos dispusimos a seguirle por un agreste camino de montaña hasta la espesura. Por fin divisamos el lecho de un pequeño riachuelo que se filtraba por entre las rocas, y nos zambullimos los pies. Como siempre, destacaban los típicos gilipollas de la clase, que se dedicaban a salpicar agua helada a sus compañeros, y esos trajes de neopreno no protegian mucho de ella.

Estuvo muuuuuuy guay. Bajar por los toboganes naturales como en Aqualandia, colgarnos de los arneses, pegarnos hostias en el culo con las piedras...bastante bien. Pero la mejor alegría fue cuando la actividad terminó y nos dejaron quitarnos los dichosos trajes de neopreno.

Segundo dia. La cansina de nuestra profe Maica entra a las bravas en nuestra habitación sin hacer caso a mis quejas de si estábamos en pelotas o algo, ella fue rauda a abrir las cortinas como si fuésemos unos vampiros a lso que ahuyantar. Atravesamos la frontera de Andorra. Un compañero se pone a hacer fotos a los policias de la frontera, y nos paran...Si ejque ya sabíamos que ese chaval nos metería en algún lío durante el viaje...Al final el follón se arregla y nos dejan traspasar la línia. Durante unos fugaces instantes todos pensamos Soy un inmigrante... Lo primero que vemos al entrar es el Monstruomercado (bautizado así por un amigo). Los profesoresnos sueltan como si fuésemos madres en las rebajas y corremos a comprar cajas de lacasitos gigantes, Toblerones, cajas de 32 Kinder Bueno, Pringgles, quesos como ruedas de camión...Y esque Andorra es uno de esos paraísos fiscales sin impuestos en las compras, es decir, productos gigantes a la mitad de precio que el producto mediano en España. ¡Dios bendiga Andorra!

Ya en las calles de Andorra, los profesores volvieron a soltarnos como fieras salvajes y nos fuimos a dar vueltas por las tiendas para luego ir a comer. Al principio éramos un compacto grupo de 10 chicos. Uno se queda atrás por el camino porque tiene que comprar regalos para su familia, otros 5 se fueron a su bola para ver tiendas de ropa, y yo y otros 3 amigos buscamos un sitio para jalar. Inicialmente elegimos ir a lo seguro y buscar un McDonalds y nos ponemos a preguntar a los viandantes. Una guardia de tráfico hablándonos en catalán nos indica amablemete por dónde queda, pero entonces, cuando ya nos encontramos a las puertas del McDonalds, escucho a mis espaldas una voz grave, como de súper-villano de cómic gritando : ¡Noooooo! ¡Yo quiero ir al Burger king! Diego se empeña en el último momento en buscar un burger porque dice que las hamburguesas son mejores allí (que es verdad).

El cabrón de Esteve sigue a Diego como un perrito faldero a buscar el Burger, mientras que escuchan impasibles los lementos de Gonso por no poder comer aún. Y fue entonces cuando las miradas de los 3 se posaron en mí, que permanecía petrificado entre las dos facciones. Seamos claros. A mi me importaba 3 cojones si comíamos en el McDonalds o en el Burger king, yo solo queria comer. Así que me uní a las masas. Me dirigí hacia dónde esperaban Diego y Esteve, ignorando al desgraciado Gonso, alejándome como el peor de los bastardos...Accedió a seguirnos y llegamos a un acuerdo: si no encontrábamos el dichoso Burger antes de las 14:30, Diego y Esteve serian brutalmente asesinados. Después de mucho preguntar por las calles, conseguimos llegar al Burger de los cojones y yo me comí una deliciosa Angus Cheese Bacon.

De nuevo nos reunímos con los profes delante del balneario Caldea, Un edificio coronado con una inmensa torre de cristal en pleno centro de Andorra. El sitio estaba de puta madre: jacuzzis, baños turcos, piscinas con hielo, rayos uva...aunque lo que más disfruté yo fue echarle un montón de hielo en la espalda de la Maica. Lo más gracioso que se le ocurrió fue hacer fotos a la gente por debajo de las puertas de los vestuarios para reíse, ¿se puede ser más infantil?

En la vuelta en autobus nos pusieron la peli de 300 (que me encanta)y los chicos admirábamos entusiasmados las hazañas de Leónidas, el perfecto macho ibérico. Pero entonces la cortaron justo por el final. La gente se sublevó por no poder ver el final de la peli por culpa de un discursillo de uno de nuestros profes por el altavoz. En los siguientes viajes en autobus la gente no paraba de protestar para que les pusieran el final de la peli, y siempre se escuchaba a alguna de las típicas quinceañeras cursis gritando: "¿Podemos ver Titanic?". ¡No, no podemos ver el Dicaprio de los cojones!

El tercer dia fue el del rafting (ya sabéis, eso de subirse a unas barquitas en un río y darse hostias contra las rocas). Volvimos al mismo sitio que el primer dia, donde los mismos monitores nos diros unos trajes de neopreno (esta vez más nuevecitos) y nos subimos a la que fue, sin duda, la mejor actividad de todas. El monitor de mi barca era el Chino Cudeiro, y en el grupo de mis amigos tenian a un zumbado que solo les dijo "Podéis llamarme Socorro". ¡¡¡¡¡LA HOSTIAAAAAA, YO QUERÍA A ESE MONITOOOOOR!!!!! A la tarde quads. Recuerdo con mucho cariño las hostias que se pegaron los repetidores por pisar demasiado el acelerador, jejeje... La última noche en el hotel no fue nada especial. Los chicos de Cádiz se habian ido y la discoteca estaba desierta, y hasta las pijas més "Pachéras" se apelotonaban alrededor del futbolín para ver al profe de religión masacrar a la Hormiga atómica... La noche no fue del todo un fracaso, porque nos apelotonamos para dormir 20 personas en una habitación de 5... ¡La paraste de pecho Colorado!

En el cuarto y último dia montamos a caballo. Bueno, en realidad, montaron, porque yo ODIO a los animales. No sé qué me pasa, tengo una espécie de trauma o algo así, pero cualquier ser vivo no humano me transmite desconfianza y respeto, mucho respeto...Con las ganas que yo tenia de gritar eso de "¡Arre Perdigón, hacia el horizonte!"

Mmm...creo que ya está. Me he aburrido lo suficiente escribiendo esta parida que no leerá nadie, así que me dispongo a publicar. Si has estado tan desesperad@, y/o aburrid@ para leerte esto hasta el final... enhorabuena, así serás tú dentro de unos años:

1 comentario:

la luna de plastilina dijo...

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
lo he leidooo!!!
(pero igual keme leo los apunts d historia dl arte fotocopiaos eh)
ose parrafo sí, parrafo no
juaaaaaaas juasjuas juaaaas