Una gran historia, muchísima libertad y acción en un juego a la par que realista y fiel a la época de la Tercera Cruzada, unas batallas hiperrealistas, huir por los tejados de Jerusalem y sentirte el rey del mundo, esconderte entre un grupo de monjes y ver como los gilipollas de los guardias se van corriendo por otra calle, disimular haciendo que rezas después de matar a un viandante y escalar una pared como si nada... Aquí soy el rey de la calle.P.D.: Y Dieguillo también me debe el Batalla por la Tierra Media II. Nada es verdad, todo está permitido...incluso recuperarlo "por la malas".







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